Machotes y princesitas

 

A pesar de celebraciones como el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, los esteretipos de desigualdad calan desde la infancia

Fernando Mantecón (El Periódico del Estudiante)

El pasado jueves, 25 de noviembre, se conmemoraba el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Una jornada de demostraciones y reflexión sobre un problema que, a pesar de lo que se pueda pensar, sigue siendo una lacra muy presente. Se puede pensar que en la sociedad actual los valores de igualdad están interiorizados, pero lo cierto es que las 60 mujeres asesinadas a manos de sus parejas solo en este año lo desmienten. Y las raíces de este problema llegan a grandes profundidades en la conciencia colectiva, y por eso mismo son muy difíciles de erradicar.

Intentaremos analizar algunas claves de la mano de Yolanda Quílez, coordinadora del Colectivo Brote, que a través del Instituto Aragonés de la Mujer (IAM) organiza unos talleres de concienciación para alumnos de tercero y cuarto de ESO en institutos aragoneses. Unos trabajos necesarios, porque como ella dice,"aunque la igualdad entre sexos esté legislada a través del artículo 14 de la Constitución, los mismos alumnos ven que no es así en la vida real".

Las pruebas de esta desigualdad las podéis encontrar cualquiera de vosotros en vuestro ámbito, más o menos cercano, a nada que reflexionéis un poco: el reparto de las tareas domésticas, los trabajos feminizados (enfermera, dependienta, cajera de supermercado) o masculinizados (electricistas, albañiles, camioneros), además de la desigualdad de salario que sigue existiendo. Incluso a las edades de muchos de vosotros hay ejemplos, más o menos preocupantes, no tanto por lo que son sino por lo que esconden, como el hecho de que se haga pagar a los chicos por entrar a las discotecas y se deje entrar gratis a las chicas: no es precisamente un acto de caballerosidad.

"Otro ejemplo bastante clarificador se da en el ámbito del del deporte --explica Quílez--; no hay más que pensar en cuántos nombres de deportistas femeninas vienen a la mente inmediatamente... y compararlo con los chicos". Y esto no tiene que ver con los éxitos deportivos de uno y otro sexo, sino más bien con el tiempo o espacio que se dedica en los medios a cada uno.

DESDE LA CUNA

Como reza el título de este reportaje, extraído de una de las ilustraciones de la guía elaborada por el Colectivo Brote, los niños son educados desde pequeños como machotes o princesitas, en mayor o menor grado, por muchas campañas que se hagan en contra de las desigualdades.

Precisamente en estas fechas comienzan a invadir los medios los anuncios de juguetes, que para Quílez es una de las mayores fuentes de estereotipos sociales, que además cala más en nosotros al ser ya de pequeños. No hay más que poner la tele para comprobar las diferencias entre "cuida a tu bebé" y los juegos de acción o construcción, que van preparando a cada uno para lo que se supone que va a ser su papel. La sociedad , a menudo los adultos, incluso reprueban a los niños que se salen del papel asignado; es triste que a una niña se la siga considerando un chicazo por jugar con el balón, o a un niño mariquita por jugar con muñecas, pero es así.

RELACIONES

La cuestión es que estos estereotipos de chico duro, incluso agresivo, protector de la chica indefensa y cariñosa se interiorizan mucho más que los mensajes de igualdad y respeto que se lanzan, con la mejor de las intenciones, desde muchos ámbitos. Así que de repente aparece una mujer asesinada, y nadie sabe cómo se ha podido llegar a eso. Se suele aducir que se debe a valores de otras generaciones, pues es verdad que muchos de los casos involucran a personas mayores. Pero otros muchos no, porque como hemos visto estos patrones se siguen repitiendo. Y la espiral que conduce a un asesinato, máxima expresión de la violencia machista, surgen mucho antes con detalles aparentemente sin importancia. A la derecha podéis ver una lista de estos comportamientos.

Según Quílez, en los talleres "casi todos los alumnos reconocen estas situaciones de control y celos que, en última instancia, conducen al maltrato físico". Probablemente vosotros también hayáis experimentado casos parecidos, o conozcáis alguno de primera mano. "Muchas chicas piensan que si les pasara a ellas lo dejarían en seguida, que no aguantarían, pero hay que tener en cuenta que en estas relaciones siempre hay un componente afectivo muy fuerte, se llegan a involucrar mucho con su pareja y creen que es su responsabilidad cuidar de él, incluso cambiarle", explica Quílez.

Es difícil erradicar estas ideas, hacer comprender a la chica que no es su responsabilidad ni su culpa el comportamiento del maltratador. Y el problema se complica aún más con las segundas oportunidades; es un tópico de sobra conocido el que el maltratador pida perdón, jure que ha cambiado y la víctima le perdone y vuelva con él. Un ejemplo claro es la película Te doy mis ojos. "Parece una película hecha de clichés, pero es que realmente en los casos reales se reproducen casi todos estos comportamientos", explica la coordinadora del Colectivo Brote.

Y es que, aunque la situación va mejorando muy lentamente --"por lo menos ahora la violencia de género ha pasado al ámbito público, antes se quedaba entre los muros del hogar"--, queda un largo camino por recorrer. Y más vale que desde los medios bombardeemos, aún a riesgo de saturar, con estos temas que enterrar una nueva víctima.

Visita: www.colectivobrote.org e Instituto Aragonés de la Mujer

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Tema de la semana

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón