Guerra en 'stand-by'

 

El conflicto en Corea sigue sin resolverse desde 1953. Ataques como el de hace unas semanas amenazan periódicamente con reactivar la tensión en la zona

Fernando Mantecón (El Periódico del Estudiante)

El pasado 23 de noviembre, Corea del Norte bombardeaba una pequeña isla de Corea del Sur, matando a cuatro personas e hiriendo a casi una decena. Fue el peor ataque terrestre de una larga serie de escaramuzas, fundamentalmente marítimas, que vienen desarrollándose desde que ambos países firmaran el armisticio que los mantiene en relativa calma desde 1953. Desde entonces, las reacciones se vienen sucediendo: Estados Unidos, principal valedor del Sur, envió el portaviones nuclear George Washington para realizar maniobras militares conjuntas con su aliado, mientras Corea del Norte advertía que no toleraría esta clase de provocaciones. China, tradicional aliado de Pyonyang --capital del Norte--, intenta rebajar la tensión. Mientras, el mundo entero se pregunta si ésta será la chispa que definitivamente prenda un polvorín que lleva tiempo amenazando con estallar.

Pero, ¿de dónde viene este conflicto, y cuál es su interés? Pues bien, es una de las mayores pruebas de que la Historia, más allá de unas anécdotas interesantes para unos o un peñazo obligatorio para otros, sirve para comprender de dónde vienen las situaciones actuales. Es pues una herramienta útil, que a menudo se descuida.

Y es que este conflicto viene de la Guerra Fría, tras la Segunda Guerra Mundial, y aunque os suene casi prehistórico sus consecuencias se prolongan hasta hoy, en este caso. "¿Y a mí qué, si está muy lejos?", podréis pensar; pues sí, pero según muchos estudiosos, estuvo a punto de ser el foco que desencadenara la III Guerra Mundial. Y, poniéndonos un poco tremendistas, eso sí, también se podría organizar una buena ahora. Sin andarnos mucho por las ramas ni entrar en demasiado detalle en tan corto espacio, trataremos de ponernos en antecedentes.

En 1910 --sí, hace cien años, como decíamos las cosas no vienen de antes de ayer--, Japón, que había ganado la guerra contra China y Rusia, ocupó Corea. Fue una larga época de opresión, en la que entre otras barbaridades se prohibió el idioma coreano, incluso los apellidos del país. En cualquier caso, con la derrota de los nipones en la II Guerra Mundial se estableció una rendición ante los dos grandes vencedores de la contienda, Estados Unidos al sur y la URSS al norte. Corea, como parte de Japón, también quedó divida en torno al Paralelo 38, del que probablemente hayáis oído hablar.

Así pues, se establecían dos territorios, la República Popular Democrática de Corea (comunista), al norte, con capital en Pyonyang, y la República de Corea (capitalista), al sur, con capital en Seúl. Entre ambas, una zona desmilitarizada y sembrada de minas en torno al citado Paralelo, vigilada por ambos ejércitos.

Así llegamos a 1950, cuando Corea del Norte, en principio sin conocimiento de sus dos principales apoyos (la URSS y China), invade el sur. La guerra se desarrolló en tres oleadas principales: El impulso inicial de los comunistas arrinconó a surcoreanos y estadounidenses en torno al puerto de Ulsan, al sur. Las fuerzas internacionales (hubo una veintena de países implicados, aunque liderados por Estados Unidos bajo el amparo de la ONU) se rehicieron y rechazaron a los comunistas hacia el norte.

China había avisado de que intervendría en el conflicto si se acercaban a su frontera, pero las fuerzas de la ONU hicieron caso omiso y llegaron prácticamente a las fronteras del gigante asiático. Así que China intervino y el sur volvió a vivir un momento de auge. La situación volvió a estabilizarse en torno a la frontera, y en 1953 se firmó un armisticio que dejó las cosas prácticamente como estaban al principio; solo que con dos millones de muertos y la sensación de que Estados Unidos, al fin y al cabo la mayor potencia militar de la Historia, había perdido, al no poder imponerse a los norcoreanos.

Así, en este alto el fuego sin tratado de paz, ha permanecido el país desde 1953. Con la URSS desmembrada y Rusia mermada en su poder, China es el principal aval de Corea del Norte, no solo por afinidad política --ambos son comunistas-- sino porque los coreanos les ayudaron en su guerra contra Japón, entre otras razones históricas. Corea del Sur cuenta con el apoyo de Estados Unidos, pero bastante tiene con intentar solucionar los problemas de Afganistán y las fricciones con Irán, para preocuparse demasiado de una Corea del Norte que nunca parece llegar a estallar. Los intentos de reunificación del país, nunca llegan a buen puerto, ya que ninguna de las partes parece dispuesta a ceder: China recela de una unificación ´occidental´, que para ellos sería prácticamente tener el enemigo --Estados Unidos-- a las puertas. El polvorín podría estallar cualquier día...

Más información: www.elperiodicodearagon.com

 

 

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