Relojes parados

 

Cristina Almingol, IES Itaca

Relojes parados
congelando un instante:

El momento que perdió la cordura.
El tictac siempre le acompaña,
como una nube de recuerdos,
para nunca contar los segundos.

Con el tic viajaba a lo más remoto.
Tac y vuelta a la Tierra.
Tic, ¿qué habría pasado si...?
Tac, mente en blanco
Tic, te quiero.
Tac, necesito tiempo.

Desde entonces,
no sé dónde
no sé cuándo,
en su mundo sólo hay relojes parados
y un corazón
deseando dejar de latir.

 

 

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