Aprender sin reflexionar

 

Inés Bolsa, IES Grande Covián

Según el diccionario, la palabra reflexionar significa pensar algo con detenimiento. Para Confucio, el aprendizaje se basa en la reflexión, es decir, en pensar con atención aquello que queremos aprender.

Las cosas que consideramos importantes no nos pasan desapercibidas, nuestra mente se encarga de profundizar en ellas y las mantiene frescas más tiempo. La clave está en utilizar esta misma técnica para la asimilación de conceptos, es decir, pensar y madurar lo que queremos aprender. No importa que durante el proceso surjan dudas, ya que éstas despertarán nuestro interés y harán que investiguemos sobre el tema.

Todo aprendizaje requiere de tiempo y energía, pero si, mientras lo llevamos a cabo, no conseguimos concentrarnos, todo lo que hemos invertido se perderá y nuestro esfuerzo habrá sido en vano. Aplicando esta teoría a nuestra vida cotidiana, podemos explicar, por ejemplo, por qué se nos olvidan las cosas que hemos estudiado en un breve espacio de tiempo. La respuesta a esta frecuente pregunta es muy sencilla. Muchas veces estudiamos las cosas a última hora, y no nos paramos a analizarlas por falta de tiempo.

Esto es comparable con lo que ocurre en nuestro ordenador. Utilizamos archivos temporales para almacenar aquellas cosas que consideramos menos importantes que las que guardamos en el disco duro. Los primeros los usamos para retener las ideas durante un corto periodo de tiempo, mientras que en el disco duro permanece aquello que nos interesa. Con esta reflexión he llegado a la conclusión de que estudiar requiere tiempo, esfuerzo y atención.

 

 

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