Hansel y Gretel

 

Sara Artiaga, IES Juan de Lanuza

Érase una vez dos niños muy traviesos llamados Hánsel y Grétel. Ellos estaban hartos de sus padres y un día decidieron escaparse.
--¡Hánsel, no hagas esto!
--¡Grétel, recoge esto ya!
--¡Jo, estoy harto de los padres, no hacen más que renegarnos!--. dijo Grétel.
--Ya, yo también estoy harto--, respondió Hánsel.
--Oye, tengo una idea--, añadió Grétel --. ¿Y si nos escapamos y nos olvidamos de ellos?
--Buena idea. A las doce, cuando los padres se vayan a la cama, nosotros nos vamos sin hacer ruido.
Llegaron las doce y los niños ya estaban listos, solo les faltaba coger un poco de alimento y dinero. Cuando ya lo tenían todo se fueron, y se dirigieron hacía el bosque, allí encontraron una casa donde vivía una anciana.
--Mira Grétel, una casa
--¡Hala sí, vamos a entrar!
Toc, toc. La anciana abrió con temor.
--Hola, somos dos pobres niños, que nos han abandonado.
Entonces la anciana, como creía que estaban diciendo la verdad, los acogió en su casa, pero todo era diferente que en la otra, aquí eran los niños quienes renegaban a la anciana.
--Hazme la comida.
--Limpia la cocina.
--Arréglame el pantalón.
--Hazme la cama-
Hasta que llegó un día en que la anciana se puso muy enferma y los niños se dieron cuenta de que le estaban haciendo mucho daño a la anciana y también a sus padres.
--Hánsel, ¿tú crees que nos estamos pasando con la anciana?
--Pues yo creo que un poco sí.
Los niños recapacitaron y se quedaron unos días más para cuidar a la anciana, pero en cuanto se puso buena los niños regresaron a casa.
--¡Hola papá, hola mamá, sentimos mucho habernos escapado, no va a volver a pasar más!
Los padres se alegraron tanto de que sus hijos volvieran que fueron a casa de la anciana a darle las gracias por cuidar de Hánsel y Grétel.

 

 

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