Mecha de libertad

 

La revolución democrática árabe ha derribado ya dos gobiernos totalitarios y sigue extendiéndose por diversos países musulmanes con protestas y reivindicaciones

Fernando Mantecón (El Periódico del Estudiante)

La llamada revolución democrática árabe sigue expandiéndose por el norte de África y Oriente Medio, incluso con ramificaciones por China. Sería inútil intentar resumir en tan poco espacio los hechos pero sí podemos, de la mano de Charif Dandachli, profesor de árabe en la UZ y presidente de la asociación cultural Sabil, analizar las causas y algunas malas interpretaciones que desde Occidente se hacen de lo que está sucediendo.

Una de las primeras ideas preconcebidas que se suelen tener es que los países árabes y en general los musulmanes son un todo uniforme y homogéneo. No es así en absoluto. "Los países que se están viendo afectados por estas revueltas apenas tienen en común que viven en regímenes dictatoriales", asegura Dandachli. "De hecho algunos se presentaban como ejemplo para el resto de los países por parte de Occidente, como era el caso de Túnez, y Egipto era el guardián de la zona". Por eso aún sorprende más que la revolución haya prendido en estos países.

Lo que sí tienen en común son situaciones de paro y malas condiciones sociales en general, así que "con tanta paja acumulada" no es raro que cualquier chispa produzca un incendio de enormes dimensiones. "El paro y el recorte de derechos ya llevaba mucho tiempo siendo una realidad en algunos de estos países, y provoca un descontento que se va acumulando hasta que un día prende", asegura el profesor.

Pero, ¿por qué ahora? Probablemente nadie lo sepa. Algunos han hecho mucho hincapié en la importancia de las redes sociales e internet a la hora de impulsar estas revueltas. Pero Dandachli relativiza su importancia: "tuvieron su importancia en las primeras protestas, pero realmente creo que, particularmente en Egipto, siguió siendo la televisión lo que mantuvo las protestas. Estuvo emitiendo las 24 horas contando lo que estaba pasando, y la gente tuvo consciencia de las manifestaciones, lo que les impulsó a unirse a ellas. Así se formó esta bola de nieve que fue creciendo hasta conseguir la caída de Mubarak", ilustra el profesor de árabe.

Dandachli habla continuamente de la importancia de Egipto, un ejemplo que "ha sorprendido, ya que la revolución se ha llevado a cabo con menos violencia de lo que se esperaba". Y es que no es un detalle menor que haya caído el gobierno de un país "que siempre se ha dicho que era el corazón del mundo árabe, desde la revolución de Nasser --un hito en la descolonización europea, a mediados del siglo XX--, que fue modelo para otras como la de Gadafi en Libia". Así pues, Egipto no solo es un referente por su tamaño, sino por su papel en la reciente historia árabe, además del apoyo de Estados Unidos para mantener el orden en la zona.

COLONIALISMO

Una de las consecuencias más temidas en Occidente de estas revoluciones es que el islamismo radical aproveche el vacío de poder para ganar influencia, incluso ponerse al frente de estos países. Para Dandachli, esto no tiene sentido desde el principio, ya que "los islamistas radicales no son tn poderosos ni tan populares entre la población como puede parecer". Este temor sería en realidad un desagradable residuo del colonialismo, una visión paternalista de que los pobrecitos árabes no pueden procurarse un gobierno digno por sí solos. De hecho, y la historia así lo prueba, "tanto es así que si no gusta el gobierno del que se dotan estos países se cambia, como cuando el FIS llegó al poder en Argelia por medios democráticos y hubo un golpe de estado aplaudido por occidente", cuenta Dandachli. Para el profesor, esto sería equivalente a cuando la extrema derecha llega al poder en Europa, y se acepta porque así es el juego democrático. "El juego tiene unas normas, y se tienen que aceptar en todo el mundo", explica el presidente de Sabil. Estos apoyos occidentales a determinados líderes no ayudan a consolidar la democracia, "como pasó con Gadafi; hasta hace relativamente poco era poco menos que un demonio; luego, con el petróleo, fue presentado como un gran líder, mientras seguía masacrando a su gente".

Este pensamiento colonialista también tiene su reflejo en una idea que se escucha en algunas tertulias, que viene a insinuar que el islam es directamente incompatible con la democracia. "Es absurdo, un cuento que se quiere vender por algunos intereses ", corta, tajante, Dandanchli. "Turquía es el ejemplo perfecto de ello. Es verdad que hay ciertos valores religiosos que son complicados de asumir, y que no se le pude pedir a los países musulmanes que vivan de espaldas a la religión, en occidente es más fácil", asegura. "Pero hay ideas de intolerancia que no tienen que ver con el Islam, de hecho el mundo árabe es de naturaleza diversa, mucho más de lo que se piensa desde Occidente ", explica Dandachli. "Aquí se está descubriendo desde hace poco lo que es la diversidad, con la inmigración". Volviendo al asunto democrático, también hay cierta confusión con lo que se pide en estas revueltas, ya que no todas tienen que ver estrictamente con la situación económica o la opresión. "En Bahrein, por ejemplo, la revuelta podría tener motivos religiosos, los chiís de las clases pobres, apoyados por Irán, contra la minoría de la élite suní. En Líbano he llegado a oír que protestaban para conseguir la democracia, pero no es así, porque en Líbano ya la hay. Es cierto que no es como la que puede haber en España, pero la hay; allí hay representantes de los distintos grupos religiosos, y sus representantes se renuevan periódicamente.

Podríamos hablar de democracia a la libanesa, donde hay un reparto entre las distintas comunidades religiosas del país", explica el profesor. Con prejuicios o sin ellos, la revolución se va extendiendo. Quizá cuando leáis esto el gobierno de Gadafi ya haya caído, o quizá no lo haga. "También podría haber un cambio de gobierno en Marruecos, Argelia, Jordania o en Siria, aunque en el caso sirio es menos probable", pronostica. Donde no cree que se dé tanto contagio es en los países del Golfo Pérsico, ya que "a pesar de las informaciones que lleguen, las monarquías cuentan con más apoyo entre sus súbditos y empiezan a aplicar recetas de disuasión en forma de ayudas económicas".

Pase lo que pase desde ahora, el hecho ya es histórico; lo que habrá que ver es si realmente sirve para que el pueblo árabe tome las riendas de sus países. "Todo el mundo ha puesto muchas esperanzas en estos cambios, esperemos que no se queden en nada", comenta Dandachli. De momento, ya surgen algunos motivos de preocupación en el horizonte. "Ya se han leído algunas columnas de opinión en periódicos que dan por hecha la nueva dictadura en Egipto, cuando aún no hay nuevo gobierno", relata. Si esta "propaganda israelí", en palabras de Dandachli, cuaja, quizá sirva de excusa a Occidente para volver a intervenir en la zona...

Visita: www.elperiodicodearagon.com y www.unizar.es/sabil

 

 

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