El enamorado

 

Daniel Gamón, La Salle Montemolín

Esta historia tuvo lugar en invierno del año 1620, si no me falla la memoria. Mi amigo Nicolás tuvo un sueño, me lo contó y yo aquí lo relato.

Mientras dormía, vio entrar en su sueño a una mujer blanca, fría como un témpano de hielo y vieja como si llevase realizando el mismo trabajo durante siglos. Nicolás le preguntó cómo había entrado, pues la puerta estaba tan cerrada que no pasaba ni el aire.

La Muerte dijo que Dios la enviaba para llevárselo. Nicolás pidió un día más de vida, pero bajo una sonrisa maliciosa, la Parca dijo que una hora.

Se vistió y calzó tan deprisa que la ropa se imantaba a su cuerpo. Saltó a la empedrada calle y corrió como alma que lleva el diablo al hogar de su amante: Beatriz. Era la mujer más bella de la ciudad, sus cabellos de oro, sus ojos oceánicos- Era del norte de Italia, no como mi amigo, que era madrileño. Si me paro a pensar no me sorprende que Nicolás se enamorase de ella. Como decía, llamó a su casa y pidió que le abriese. Ella dijo que no podía. Nicolás insistió pues el tiempo se agotaba.

Beatriz cedió y le dijo que bajo su ventana había una seda, que subiera con ella. La seda se quebró y Nicolás cayó al suelo dolorido, esperando su fin, pero con la imagen de su amada en la memoria.

Lo curioso de lo que me contó no fue eso, sino que una semana después apareció muerto bajo la ventana de Beatriz con la espalda rota y una sonrisa en los labios.

Gotas de dolor asomaron a mis ojos y mojaron el papel y la tinta tras la noticia.

Lo peor no había terminado, ahora yo estoy enamorado de Beatriz y he tenido el mismo sueño que mi amigo, quizá sobreviviré por amor, quizá me quede una hora de vida o quizá ya esté muerto.

 

 

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