La aventura espacial

 

El 12 de abril de 1961 el astronauta ruso Yuri Gagarin se convirtió en el primero en comprobar que la Tierra era redonda y de color azul

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

El astronauta ruso Yuri Gagarin se convirtió el 12 de abril de 1961 en el primer hombre en comprobar que la tierra era redonda y, además, vista desde arriba, de color azul. Gagarin era el primer explorador del espacio. Su nave, la Vostok 1 (Oriente 1), lo lanzó a una altitud de 327 kilómetros y lo llevó a dar una vuelta de 108 minutos alrededor de la Tierra. Este viaje marcó un hito en la historia de la Humanidad y dió inicio a la aventura espacial del ser humano.

Aunque el primer vuelo al espacio se produjera hace ahora 50 años, las primeras referencias de viajes estelares las encontramos ya en el siglo XIX, en novelas como De la Tierra a la Luna, del francés Julio Verne, o en películas como Viaje a Júpiter, del cineasta turolense Segundo de Chomón. Pero no es hasta después de la II Guerra Mundial cuando los países más avanzados comienzan a construir cohetes cada vez más potentes con el objetivo de desarrollar misiles de largo alcance que les permitan protegerse del enemigo. Es el desarrollo de estas armas lo que hizo posible la idea de enviar una nave al espacio.

Mariano Moles, director del Centro de Estudios de Física del Cosmos en Aragón (Cefca), explica por qué la idea de volar al espacio se plantea tarde en el mundo científico. "Para salir de la influencia del campo gravitatorio de la tierra, se necesita una velocidad mínima de 11,2 kilómetros por segundo, lo que se conoce como velocidad de escape. Alcanzar esta potencia en los motores para poner en órbita un peso determinado solo fue posible tras el fin de la II Guerra Mundial con el inicio de la carrera armamentística".

La llegada de Yuri Gagarin al espacio en una nave dirigida desde la tierra (se desconocían los efectos que la ausencia de gravedad podía tener sobre la conciencia humana) "muestra por primera vez que el espacio exterior es accesible a la Humanidad, algo parecido a lo que supuso el descubrimiento de América hace cinco siglos", comenta el cosmólogo.

A partir de ese momento, el ser humano comienza a plantearse la posibilidad de explorar el espacio y quién sabe si hasta de instalarse en otros cuerpos del sistema solar. Esta posibilidad se hizo más real cuando el 16 de julio de 1969, el astronauta estadounidense Neil Armstrong pronuncia la famosa frase "Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la Humanidad" al pisar por primera vez la Luna.

La misión Apollo 11 marcó un antes y un después en la carrera que los EEUU y la antigua Unión Soviética mantenían por la conquista del espacio. Ambos países, con sistemas políticos y económicos antagónicos, trataban de ser los primeros en alcanzar estos logros estelares para mostrar su superioridad.

No obstante, según Mariano Morel, la llegada del hombre a la luna marca el fin de la carrera espacial y, a partir ahí, el objetivo de las misiones espaciales será principalmente "el desarrollo del conocimiento y la exploración de nuevos avances tecnológicos".

A partir de ese momento, los científicos pudieron estudiar los climas del planeta, la meteorología, el resto de cuerpos del sistema solar y el Universo más allá de nuestra galaxia. El estudio del cosmos ha experimentado una gran evolución desde esa primera aventura espacial. Hoy sabemos de qué se compone la corteza terrestre, cómo es exactamente el movimiento de rotación de la tierra, cuál es la geología de la luna, de qué está compuesta la atmósfera de Venus o que en Marte hubo alguna vez agua.

Visita: www.cefca.es

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Tema de la semana

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón