Spanish Revolution

 

Los indignados toman la calle para reivindicar una democracia real

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

El movimiento 15-M comienza a retirarse de las calles pero los ecos de la protesta tardarán en desaparecer. Durante las dos últimas semanas, miles de españoles han tomado plazas y otros espacios públicos para denunciar las carencias de un sistema que los excluye como ciudadanos y reivindicar una democracia real que no solo defienda intereses económicos. La llamada Spanish revolution ha sido llevada a cabo por personas de todas las edades y procedencias, con un sentimiento en común: su indignación.

Hace unas semanas, os contábamos en estas páginas las reflexiones que el libro ¡Indignaos!, de Stéphane Hessel, un anciano de 93 años héroe de la resistencia francesa frente a los nazis, había despertado en el actual escenario de la crisis económica. Hessel comparaba la dictadura nazi con la actual dictadura del mercado, culpabilizaba a los medios de comunicación de la amnesia colectiva que sufren los ciudadanos y animaba a la juventud a revelarse contra lo que consideran injusto de una forma pacífica, al estilo de figuras como Martin Luther King.

Siguiendo las indicaciones de Hessel, el pasado 15 de mayo tuvieron lugar en España las primeras manifestaciones con el lema ¡Democracia real, YA!. El movimiento 15-M, como tal, se inicia en la plaza del Sol de Madrid con la primera acampada celebrada la misma noche de la manifestación, pero pronto se extiende a otras ciudades. En Zaragoza, cerca de 1.300 indignados --325 tiendas-- han permanecido acampados las últimas dos semanas en la plaza del Pilar.

Una de los participantes en la organización del campamento zaragozano explica que el movimiento 15-M "está formado por ciudadanos anónimos, cada uno con sus propias reivindicaciones". Se trata de "un movimiento plural en el que tiene cabida todo el mundo", personas de todas las edades y origenes. El campamento ha sido durante los últimos quince días un laboratorio de lo que estas personas consideran una democracia real. "Hemos hecho una ciudad dentro de otra ciudad, con aquellas cosas que creemos que deberían formar parte de nuestra propia vida", afirman.

El campamento se ha organizado en torno a una decena de grupos de trabajo o comisiones que se ocupaban de la vida del campamento, desde lo más básico, como la comida o la limpieza, hasta lo más elaborado, como la organización de ruedas de prensa, espacios, material, talleres, asambleas, etc. Los encargados de la organización han sido "personas muy formadas, que ahora no tienen la posibilidad de acceder a un puesto de trabajo por la situación actual", según explica uno de los portavoces. "Es un ejemplo de que las personas con formación podemos llegar a generar unas sinergias de trabajo y construir una minisociedad como queremos nosotros".

La pluralidad del movimiento 15-M hace que sus demandas sean también muy diversas. "Cada uno denuncia desde su propia experiencia vital las cosas que considera injustas, y se comentan en la asamblea para que todos saquemos puntos en común" explican. Algunas de las denuncias más comunes hacen referencia a la dificultad para acceder a un empleo y a una vivienda, a las carencias del sistema democrático y a aspectos que afectan a la libertad de las personas.

Las personas movilizadas aseguran que ¡Indignaos! resume realmente su sentimiento hacia la situación actual, hacia la política y la economía. "Estamos realmente indignados y hastiados", subrayan, al tiempo que describen la actual situación de la juventud española como "una sensación de no tener futuro". España es el país de la Unión Europea con la tasa de paro más alta. El 20% de la población activa no tiene trabajo, y muchos de estos parados son jóvenes. Por ese motivo, los indignados creen que son "la generación mejor formada, a la que más se le ha exigido desde el punto de vista laboral, y que sin embargo, está en las condiciones más precarias y con un futuro no asegurado".

A partir de ahora, el reto de los indignados es no caer en el olvido. "Esperamos de cara al futuro que este movimiento continúe con cada uno de nosotros", dicen los miembros de la organización. El primer paso es extender la protesta a los barrios a través de las asociaciones vecinales para seguir celebrando asambleas y generar debates que lleven a los ciudadanos a compartir sus reivindicaciones. "Queremos cambiar las cosas y en principio queremos cambiar las cosas dentro del sistema, poco a poco, pero ir forjando cambios importantes", aseguran. "Lo que pretendemos es que esté movimiento no acabe aquí, hay que seguir adelante. La acampada no ha sido más que el motor de arranque de un movimiento más importante".

Enlaces: www.acampadazgz.org, movimiento15m.org, www.democraciarealya.es

 

 

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