Mediación intercultural: poco a poco conociéndonos

 

Ignacio (Xiang Wang), mediador intercultural del C

Como mediador intercultural en el ámbito educativo del CAREI, acudo con frecuencia a los centros educativos para hablar con chicas y chicos chinos de sus vida escolar o cotidiana. En una visita a una clase de refuerzo de español les hice unas preguntas y la mayoría contestó que su tiempo libre lo dedican a jugar al ordenador, que les gustaría salir por ahí, pero no saben dónde ni tienen con quién; que les gustaría hacer amigos españoles, pero no saben cómo ni tienen el dominio suficiente de español.

Esto, al parecer, es la vida cotidiana de los alumnos chinos de los centros educativos. Entonces, ¿qué podemos hacer para ayudarles a integrarse? Algunas de las propuestas podrían ser facilitarles más información acerca de los recursos que hay en la ciudad; explicarles con más detalle en qué consiste cada cosa y cada uno de ellos; mejorar sus actividades sociales en el ámbito del centro escolar; enseñarles a pedir ayuda a los demás compañeros y compañeras, etc. Estas son ideas de los educadores, y todos sabemos que no son fáciles de aplicar.

En un día ventoso de marzo, para mostrar uno de esos recursos, la profesora de las clases de refuerzo de español y yo, como mediador del CAREI, decidimos hacer una visita a la Casa de Juventud del barrio de San José. Nos acompañaban algunos alumnos y alumnas chinos, que habían mostrado su interés por informarse más acerca de los recursos y las posibilidades que la ciudad les ofrece.

Una vez allí, las monitoras, amabilísimas, nos explicaron en qué consiste la Casa de Juventud, su funcionamiento y qué tipo de actividades se desarrollan en este centro, como las relacionadas con la música y la danza, el arte y expresión, los deportes, el ping pong, futbolín, dardos, cine, juegos, etc. También les llamó la atención el estudio de grabación y de fotografía que incluyen las instalaciones de la Casa de Juventud y la posibilidad de contactar con jóvenes para realizar un intercambio de idiomas a través del CIPAJ.

Después de la explicación, unos se pusieron a jugar al futbolín, otros con un juego y los demás con los dardos. El centro estaba lleno de alegría y risas. En la ciudad de Zaragoza hay más cosas por descubrir para estos chicos. Lo más esencial, poder vivirla.

 

 

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