Diario de un viaje

 

Venecia, Florencia, Roma y Pisa fueron algunas de las ciudades que visitaron los alumnos del centro en su visita a tierras italianas

Pilar Abadía Grasa, 4º ESO IES Pilar Lorengar

Por fin llegó el 9 de abril, día que todos esperábamos ansiosos tras varios meses. Los alumnos de 4° de ESO del IES Pilar Lorengar quedamos en estar todos en el aeropuerto a las tres y media de la tarde. ¡Comienza el viaje! Los profesores que no nos conocían a ninguno, nos dieron, antes de embarcar, una pegatina a cada uno con su nombre. De uno en uno, nos iban llamando para que facturáramos y enseguida nos encontramos en el avión. Cuando llegamos a Roma y montamos en el bus que nos llevó hasta el hotel, conocimos a Rosario, el conductor napolitano que nos acompañaría durante todo el viaje por Italia.

El domingo, a las 8 de la mañana ya estábamos desayunando y, al acabar, nos hicimos una foto todos juntos (como luego repetimos en todos los lugares que visitamos al grito de: «Venga, foto de grupo ». Realmente era nuestro primer día en Roma y comenzamos haciendo una visita panorámica por la ciudad. Al finalizarla, fuimos a ver el Moisés de Miguel Ángel y después a uno de los lugares más esperados por todos, ¡el Coliseo! Antes de comer, visitamos el Foro Romano. Después de comer, fuimos al monumento dedicado a los caídos por la patria en la Plaza Venecia, al Panteón, a la plaza Navona y, tras todo esto, regresamos de vuelta al hotel.

El tercer día fue muy intenso ya que visitamos el Vaticano que, por cierto, es impresionante. También pasamos por el Castillo de Sant Angelo, al que no entramos, y tras dar un paseo por la orilla del río Tíber, fuimos al Ara Pacis y a la Fontana de Trevi, donde todos pedimos algún deseo. Fue muy grata la visita a la Plaza de España donde podías sentirte como en casa. También fue interesante y muy económico el trayecto tanto en bus desde la Plaza del Pueblo como en tranvía hasta el Trastevere, un barrio de Roma muy bonito, donde cenamos.

El martes por la mañana, emprendimos nuestro viaje hacia Florencia, pero hicimos algunas paradas. Una de ellas, fue en Siena, una ciudad preciosa en la que vimos la Plaza del Campo, donde hicimos una macrogamba con todos los españoles que había allí. También paramos en San Gimignano, un pequeño pueblo medieval en el que empezó a surgir la mafia formada por algunos de los chicos del viaje. Por fin, tras un largo día, llegamos a Florencia, bueno, en realidad, a Pescia, el pueblo en el que se encontraba el hotel en el que nos alojamos.

El quinto día tuvimos que madrugar mucho debido a la lejanía entre Florencia y el hotel. Una vez allí, disfrutamos de una visita guiada y, al finalizarla, pudimos ver por libre muchas cosas como el David de Miguel Ángel, el Mercado de San Lorenzo, la catedral, el Jabalí, el Puente Viejo, etc. Ese día cenamos todos juntos en un restaurante en la Plaza de la Señoría y, al salir, surgió lo de desconexión. Cuando uno de nosotros lo decía, todos nos quedábamos quietos. Esto fue repitiéndose a partir de ese día junto con las canciones del Real Zaragoza por todas las calles italianas.

La jornada del jueves, de camino hacia Venecia, pasamos por Pisa. A todos nos sorprendió la inclinación de la Torre y también la cantidad de gente que había allí. Por supuesto, no faltó la típica foto sujetando la torre. Ya por la noche, después de cenar, y una vez alojados en el hotel tras horas de viaje, los profes nos llevaron a la playa, donde muchos de nosotros nos bañamos en el mar Adriático.

El séptimo día de nuestro viaje, el viernes, el vaporetto nos llevó hasta Venecia, una ciudad con mucho encanto y, por supuesto, mucho agua. Allí tuvimos una visita guiada por la Plaza de San Marcos y visitamos un taller de cristal de Murano, en el que pudimos ver cómo trabajan ese cristal. El puente de los Suspiros, la Catedral, los canales y las góndolas, hacen de esta ciudad un lugar espectacular. También dimos una vuelta por el canal principal en vaporetto. Esa noche, al volver al hotel, todos nos pusimos guapos para ir a la discoteca y así poner fin a este magnífico e irrepetible viaje.

Sin dormir y tras despertar a todo el hotel (¡qué problemas dan los ascensores!), nos dirigimos en bus a eso de las 5 de la mañana a Bolonia, desde donde salíamos para regresar a Zaragoza. Antes de embarcar, dos cosas: ir a la comisaría porque alguno perdió el carné de identidad y ¡nuestra penúltima foto de grupo! Estos siete días han sido de risas, canciones y largas caminatas. Todos hemos logrado conocernos más y cada uno de nosotros, incluidos por supuesto los profes David y Paquita, hemos puesto un granito de arena para que este viaje a Italia haya sido maravilloso e inolvidable.

 

 

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