Pulmones verdes

 

Los bosques juegan un papel esencial en la lucha contra el cambio climático y son fundamentales para mantener el equilibrio ecológico del planeta

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Los bosques cubren una tercera parte de la superficie del planeta y son una fuente de vida para las especies que lo habitamos. Los bosques alimentan nuestros ríos y proporcionan agua a casi el 50% de las grandes ciudades del mundo. Ellos crean y mantienen la fertilidad de la tierra y ayudan a regular el impacto de las tormentas, los diluvios y los incendios. Además, los bosques son los ecosistemas con mayor diversidad biológica sobre la tierra y juegan un papel muy importante en nuestra batalla contra el cambio climático, liberando oxígeno a la atmósfera y almacenando el dióxido de carbono.

Con el lema Bosques: la naturaleza a su servicio, Naciones Unidas celebró el pasado domingo el Día Mundial del Medio Ambiente. Esta cita es una de las principales herramientas que se utilizan para fomentar la sensibilización mundial sobre el medio ambiente y la sostenibilidad. Además, como muchos de vosotros sabéis, gracias a las actividades y excursiones que habéis realizado durante el curso, el 2011 ha sido declarado el Año Internacional de los Bosques. Sin embargo, pese a sus múltiples beneficios ecológicos, estamos destruyendo los pulmones verdes que necesitamos para vivir y respirar, haciendo que muchas de las especies que viven en ellos también desaparezcan.

Miguel Ángel Soto, responsable de Bosques de Greenpeace, asegura que "cada año se destruyen en el mundo 13 millones de hectáreas de bosque", una superficie similar a la de Portugal. Para evitar que la deforestación continúe a un ritmo tan alarmante, uno de los grandes retos del planeta en la actualidad es "hacer una gestión responsable y un aprovechamiento sostenible de los recursos forestales".

Miguel Ángel Soto explica que "España es un país con muchos bosques, pese a la percepción social de que esto no es así". Según el miembro de Greenpeace, "somos uno de los países europeos con más bosques y nuestra variedad es también una de las más altas", ya que en nuestro territorio conviven distintos tipos de clima, desde el mediterráneo al continental, pasando por el oceánico, el de montaña y el subtropical.

"A pesar de la gran diversidad, nuestros bosques no son muy rentables", señala Soto. La tala de árboles para la fabricación de madera, papel o corcho, tiene un valor en el mercado más bajo que el beneficio que el bosque proporciona a la sociedad. "El no haber dado a los bosques este valor produce un problema de gestión que hace que mucha de la superficie forestal de nuestro país se encuentre abandonada". Este abandono hace que los bosques acumulen mayor cantidad de biomasa (residuos forestales), que actúa como combustible en caso de incendio haciendo que su efecto sea más devastador.

Pero esta no es la única amenaza para los bosques en nuestro país. Según explica el responsable de Bosques de Greenpeace, las zonas forestales más cercanas al litoral han sufrido un gran deterioro en los últimos años, sobre todo en los primeros 500 metros de costa, "como consecuencia de la ocupación urbanística que ha dado lugar a la burbuja inmobiliaria". "Esto ha provocado la pérdida de calidad de los ecosistemas costeros, con la quema y transformación de importantes superficies forestales", explica Soto.

También el cambio climático supone una amenaza para la calidad de los bosques españoles y sus ecosistemas. Para el especialista, el aumento de las temperaturas medias en España somete a la vegetación a un estrés creciente. "Esta por ver si la vegetación se adapta a un clima más africano, la denominada africanización del clima".

En España hay actualmente 25 millones de hectáreas de monte, aproximadamente el 50% del territorio español. De estas, la mitad son superficies arboladas, bien sean bosques o explotaciones para extraer maderas y otros recursos forestales destinados a actividades económicas.

Según Soto, los principales retos a los que este medio natural se enfrenta en estos momentos son, "en primer lugar, la planificación a medio plazo para empezar a adaptar los bosques al cambio climático, y en segundo lugar, no perder más superficies forestales". En este sentido, el miembro de Greenpeace indica que "no hay que obsesionarse con plantar más árboles, sino hacerlo solo donde sea necesario, donde hay pérdida de suelo y desertificación".

Una "posible solución" para afrontar los problemas de la gestión forestal en nuestro país es, tal y como explica Soto, la utilización de la biomasa como fuente de energía alternativa. La biomasa forestal ya se utiliza como combustible, por ejemplo, para la calefacción de los hogares. "También es necesario que los políticos vean el sector forestal como un sector estratégico, y que destinen más recursos para su gestión".

Enlaces recomendados:
www.greenpeace.es
www.pnuma.org
www.unep.org/forests

 

 

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