De palabras y palabros

 

Juan Fernández, 1º de bachillerato Fundación San Valero

Me presento como espectador sorprendido ante el caso de una empresa en Sevilla que, recurriendo con lógica y naturalidad al uso común del masculino, puso un anuncio para "una plaza de programador" en vez de "una plaza de programador o programadora". La Inspección de Trabajo les obligó a modificar el texto bajo una amenaza de 6.250 euros. El razonamiento de la Inspección es que "se consideran discriminatorias las ofertas referidas a uno de los sexos". ¿Discriminatorias por parte de quién? Esto nos indica el exceso de exigencia del Estado contra el uso correcto de la lengua castellana. Son varios los empresarios que se han dirigido a la RAE preguntando por estos casos, y la Real Academia responde siempre lo mismo: el uso genérico del masculino es correcto y aconsejable. La lengua pertenece a quienes la hablan, no se puede forzar por decreto y no hay ley que se pueda imponer sobre la gramática.

Últimamente se está implantando por algunos incultos (incluidas incultas) una supuesta "igualdad léxica". Con decir todos no basta, hay que nombrar a todos y todas. Esto demuestra la inmensa ignorancia de nuestros representantes del hemiciclo. Se ve que no diferencian entre sexo y género gramatical. En castellano se dan seis géneros gramaticales.

Toda esta repetición de ideas solo nos lleva a la complicación del lenguaje. Todas esas florituras y redundancias de "los ciudadanos y ciudadanas" no favorecen para nada la economía y simplicidad, criterio básico de toda lengua. Lo importante es obtener la máxima comunicación con el menor esfuerzo y no repitiendo información innecesaria.

Ya puestos a analizar, también es incorrecto el uso de la expresión violencia de género, ya que la violencia la cometen las personas y no las palabras. Lo correcto sería violencia sexual o doméstica, como indica la RAE.

Otro aspecto preocupante es el uso de la arroba. Esto es algo erróneo ya que la arroba es un símbolo y no una letra. Además da lugar a errores como es el caso de "Día del niñ@", donde el artículo contracto ´del´ solo es válido para el sustantivo masculino niño.

Con esto queda claro que no entienden que la lengua es del pueblo y no depende de intereses políticos. De repente ha aparecido un lenguaje machista y discriminatorio, donde tales cosas no existen. Parecía que lo de miembro y miembra estaba ya lejos, pero los ecos de la exministra Bibiana Aído siguen retumbando causando espectáculos como este, en el que el uso del lenguaje es violentado.

A partir de ahora se buscarán taxistas y será necesario especificar taxistos bajo pena de multa. También se hablará de periodistas y periodistos, aunque fallos como estos y muchos otros más son fácilmente apreciables siendo cometidos por los mismos en todos los medios de comunicación. Solo queda por recordarle a algunos que existe la nevera y el frigorífico, la pila y el fregadero. Que me expliquen cuál es la diferencia, porque yo no la encuentro. Al final, en este país de esperpentos, Sancho Panza dirá: "Mire vuestra merced, que aquellos que allí se parecen no son gigantes y gigantas, sino molinas de viento".

 

 

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