No los abandones

 

Eduardo Gómez Pueyo, 3º ESO

No los abandones es la frase que nos han dicho siempre con respecto a nuestras mascotas, principalmente perros y gatos. Sin embargo, la sociedad sigue siendo insensible a este problema. Hay mucha gente que no sólo abandona perros y gatos, sino que compra especies exóticas y luego las suelta en nuestro medio ambiente. Existen numerosas especies de este tipo, aunque nos vamos a referir a las que forman grupos o colonias que ocupan parques, campos próximos a las ciudades, ríos, etc. Son las llamadas especies invasoras, animales que se hallan fuera de su área natural de distribución y que proliferan causando daños al medio ambiente y a otras especies.

Estos animales son auténticos supervivientes, pues lo único que hacen es lo que saben hacer y para lo que han nacido: sobrevivir. El problema se produce cuando la fauna local entra en conflicto con los nuevos invasores. Normalmente éstos se adaptan bien y desplazan o destruyen a los otros animales.

Otro animal típico que abandonan es la llamada mascota del niño, una tortuga que compran los padres a los niños pequeños y que proviene del sudeste de Estados Unidos. Entre 1991 y 1998 se llegaron a vender 900.000 ejemplares cada año, las regalaban hasta en las tómbolas, con una pecera de plástico. Es un animal que no da prácticamente ningún problema, no ladra, no maulla, no se escapa. Únicamente hay que darle de comer y cambiarle el agua. Cuando se dejan en libertad, como son muy voraces, se comen alevines de peces, cangrejos e insectos, desplazando a los galápagos autóctonos, que de por sí escasos.

Parecido es el caso de los que compran para presumir de mascota imponente, como la iguana verde. Al principio son como lagartijas, luego se hacen de metro y medio y tienen unos buenos dientes y uñas. Este especie no aguanta los fríos inviernos, pero en la zona de Levante y en las Canarias son un problema.

El último vecino que podemos encontrar es el mapache, también llamado oso lavador. Tiene la cara como un osito de peluche con un antifaz, y a veces manipula y lava la comida (patatas, fruta, peces, etc.) antes de llevársela a la boca, de ahí este nombre. Es muy inquieto y esto hace que muchos los abandonen. En Zaragoza prácticamente no hay, pero en Madrid habita una población en un parque regional al sudeste de la ciudad. No duda en trepar a los árboles para apresar los polluelos o comer los huevos de las aves.

En general, todos estos problemas derivan de la globalización. La gente viaja a otros países, y de otros países vienen aquí. Ya no es suficiente con tener perro o gato, pero eso no es lo malo; lo malo es que abandonan a los animales y que no los cuiden hasta que mueren.

Debemos responsabilizarnos de nuestras mascotas, de todas, y nunca liberar de forma voluntaria o accidental a estos animales. Entre las primeras causas de la pérdida de biodiversidad ha que señalar la introducción de especies foráneas que ocasionan la desaparición de nuestras especies autóctonas, por motivos tan variados como la transmisión de enfermedades o la competencia por los mismos recursos y hábitats. Es nuestro deber conocer el peligro que existe y no cometer estos actos.

 

 

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