El Superordenador

 

Aumnos de informática viajan a Barcelona para sumergirse en el mundo de la microelectrónica y la supercomputación

Iván Pavón y Sheila Grillo, IES Pablo Serrano

Salimos a las 6.30 horas y llegamos a Barcelona sobre las 10 de la mañana para sumergirnos de lleno en el mundo de la microelectrónica y de la supercomputación. Nuestra primera visita programada era al Barcelona Supercomputing Center o Centro Nacional de Supercomputación (BSC± CNS) en Barcelona, constituido en abril del 2005. Éste gestiona el MareNostrum, uno de los superordenadores más potentes de Europa y su misión es investigar, desarrollar y gestionar tecnología de la información con el fin de facilitar el progreso científico. Con este objetivo, se ha hecho especial hincapié en las áreas de Ciencias de la Computación, Ciencias de la Vida y Ciencias de la Tierra.

Este centro de supercomputación no será el más poderoso, pero sí que es el más bonito. Cuando realizamos el recorrido inicial vimos por los pasillos colindantes a la sala principal como han ido evolucionando los servidores y las computadoras a través del tiempo, y cómo la tecnología antigua deja paso a máquinas cada vez más sofisticadas. Llegamos a la sala principal de la capilla y nos encontramos frente al monstruo de la supercomputación en Europa. Consta de una sala muy grande esterilizada, con control de temperatura (refrigerada) en la que diferenciamos 6 grupos de máquinas: centros Blade, servidores de almacenamiento, un Switch Gigabit, bastidores Myrinet, un bastidor de operaciones y un montón de conmutadores. MareNostrum tiene 44 bastidores y ocupa un espacio de 120m2.

Nos dieron una charla sobre las características de este supercomputador, que incorpora casi unos 5.000 procesadores, una memoria similar a 20.000 ordenadores personales y puede realizar unos 40 billones de operaciones al segundo, es decir, que calcula en un segundo lo que una persona tardaría 10 millones de años con una calculadora. De aquí la importancia de este supercomputador para la investigación en campos como la medicina. Tras una pausa para comer y con las pilas ya recargadas, nos dirigimos a la segunda parte de nuestra visita, el IMB± CNM, uno de los mayores centros de investigación y desarrollo en microelectrónica de España, junto a Madrid y Sevilla. Fundado en 1985, pertenece al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y está situado en Bellaterra. Su actividad principal es la investigación y desarrollo en micro y nano-electrónica basada en tecnología de silicio, y están dedicadas al campo de los Micro y Nano Sistemas Integrados.

En paralelo con la miniaturización de la microelectrónica, su base tecnológica (procesos y métodos) se ha ido aplicando de un modo creciente a otras áreas: mecánica, óptica, química-biológica, etc. Esta tendencia se inició en los años 80 con el desarrollo de sensores miniaturizados, impulsado por la necesidad de obtener mejores características, menor tamaño y menor coste, y continuó posteriormente con micro actuadores y la integración de sensores y actuadores con circuitos electrónicos. Ello condujo al concepto de sistemas integrados o microsistemas. Un microsistema (o MEMS - Sistema Micro Electro Mecánico, o MicroTAS - Micro Sistema de Análisis Total) es un sistema electrónico miniaturizado integrado que puede incluir sensores, actuadores, circuitos de procesamiento de señal y otras estructuras, junto con alimentación eléctrica, encapsulado y otros elementos complementarios. Durante la última década, la adición de nanoestructuras y nanomateriales para mejorar las características de los dispositivos y sistemas ha llevado al concepto de micro/nanosistemas o MEMS/NEMS.

En este edificio nos hicieron una presentación de en qué consiste este centro y cuáles son sus aplicaciones. Una vez finalizada la introducción, fuimos recorriendo las diferentes salas estériles. Los trabajadores llevan unos monos de trabajo que les ayudan a no contaminar el ambiente en el que trabajan. También vimos cómo han ido evolucionando las diferentes formas de crear microprocesadores y cuáles son los diferentes procesos y métodos (fotolitografía, recocido de la resina, insolación, etc.) que hay que seguir desde que se crea una oblea de microprocesador, hasta ver el producto final (una CMOS, por ejemplo).

Como curiosidad, decir que tenían un sistema de apagado de fuego mediante gas halón que elimina el oxígeno del ambiente y además no daña los equipos electrónicos y eléctricos sobre los cuales se descargan. En conclusión, un viaje divertido a las tecnologías, al conocimiento de las mismas y a conocer un poco mejor los ensayos, procesos y centros que se encuentran en nuestro país. ¿Quién dijo que aprender es aburrido?.
 

 

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