La inconformidad de los más favorecidos

 

Silvia Ezquerra Gracia, IES Ítaca

Tener todo lo que tenemos es un regalo, pero aún así, no siempre estamos conformes. Queremos más y más, sin pensar en las necesidades de las otras personas.

No se aprecian las cosas del día a día: tener un plato en la mesa con comida, ropa para vestirnos, agua con la que ducharnos, oportunidades de ir al colegio, etc. Todas estas cosas nos pasan desapercibidas y son lo más importante. Ver cómo esos niños de África, a pesar de su modo de vida, son felices, a mí me obliga a recapacitar y pensar.

Hace que me dé cuenta del verdadero valor de las cosas que tenemos. Aprovechar al máximo lo que tengo y no tener la necesidad de querer más.

El mundo sigue siendo demasiado egoísta, o por lo menos eso parece, desde mí punto de vista. Pero también pienso que si los gobiernos, que son los que tienen el poder, no hacen nada por ayudar a los países pobres, tampoco nosotros tendremos la oportunidad de ayudarlos de forma que sus condiciones de vida sean parecidas a las nuestras.

En los países ricos vivimos cómodamente todos, más o menos, pero sin embargo nos falta algo mucho más importante que todas las cosas materiales que necesitamos, algo que los pobres sí tienen.

Nos falta el respeto de los unos a los otros, nos falta el saber compartir, el tener alegría a todas las horas del día. Nos sobran la envidia y el rencor. En esos países no tienen todos nuestros lujos, pero son felices porque les sobra con tenerse a ellos mismos.
 

 

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