Tierra de cine

 

Aragón es cuna de grandes figuras del cine y escenario de numerosos rodajes cinematográficos

José Lacruz (El Periódico del Estudiante)

Se ha visto a Franco por Belchite veinte años después de su muerte. El Moncayo está en los Montes Urales. El castillo de Loarre resiste ante el paso de caballeros de la Edad Media. El desierto son las Bardenas. Por las calles de Zaragoza se deja ver el general Palafox. En el paseo de la Independencia hay zombies. La Guerra Civil sacude Alcañiz. Penélope Cruz es una "jamona" y vive por algún lugar de los Monegros... En las últimas décadas, Aragón ha sido testigo de las más fabulosas historias cinematográficas; sus variados paisajes han hecho de esta región una tierra de cine.

La relación de Aragón con el cine se remonta a los principios del séptimo arte en España. De hecho, Zaragoza fue el escenario de la primera película rodada en el país. Bajo el título Salida de misa de doce del Pilar, Eduardo Jimeno Peromarta y su hijo grabaron el primer film made in Spain. Era el 11 de octubre de 1896. La película dura un minuto y refleja --como indica su título-- la salida de los fieles por la puerta baja de la basílica del Pilar.

Pero Aragón es, además, cuna de grandes figuras del cine. De hecho, el primer español en conseguir un Oscar a la Mejor Película Extranjera fue el calandino Luis Buñuel, en 1972, por El discreto encanto de la burguesía. Su fama internacional le convierte en la figura cinematográfica española más internacional e importante de la historia. Pero antes de Buñuel, la provincia turolense ya destacaba en el cine internacional. La culpa era de Segundo Víctor Aurelio Chomón y Ruiz --o Segundo de Chomón-- (Teruel, 1871 - París, 1929). Fue pionero en el cine mudo y alabado por su gran técnica, sobre todo en los trucajes --lo que ahora serían los efectos especiales--. Otro destacado director fue Antonio Martínez del Castillo --o Florián Rey--, nacido en La Almunia de Doña Godina, y figura del cine destacada durante la Segunda República. Su película Nobleza Baturra (1935), rodada en su pueblo natal y con Imperio Argentina como principal estrella, es uno de los largometrajes de mayor éxito nacional e internacional. A estos tres grandes se suma una interminable lista entre directores, guionistas o compositores, como el oscense Carlos Saura y los zaragozanos José Luis Borau y José María Forqué --padre de la actriz Verónica Forqué--, o el nominado a un Oscar, el turolense Javier Navarrete.

Pero si algo tiene Aragón atractivo para la industria cinematográfica es su riqueza y diversidad natural y patrimonial. Del verde Pirineo a los áridos Monegros, las espectaculares vistas del castillo de Loarre o los viñedos de Cariñena. La variedad paisajística ha hecho de Aragón escenario de numerosas películas. El último ejemplo lo encontramos en la oscarizada El laberinto del Fauno, que incluye un montaje de imágenes con las ruinas del antiguo pueblo de Belchite.

No es la primera vez que una producción internacional se fija en Aragón. El castillo de Loarre es uno de los monumentos más cinematográficos. Orlando Bloom pisó tierras altoaragonesas para rodar en 2004 algunas secuencias de El reino de los cielos, dirigida por Ridley Scott. Algo que ya parece ser normal para los habitantes de la zona, quienes también han asistido a los rodajes de Valentina (1982), El niño invisible (1995) o Miguel y William (2006), esta última con Juan Luis Galiardo y Elena Anaya. Menor fortuna tuvieron otros rodajes, como Las cruzadas, que en 1994 pensó en Loarre para su filmación, pero que no llegó a buen puerto, y los vecinos se quedaron sin ver a Arnold Schwarzenegger, que iba a protagonizar el largometraje. Otro de los proyectos frustrados fue El hombre que mató a Don Quijote que, en 2000, mostró su interés por el Monasterio de Piedra como lugar de rodaje; tenía como actor a Johnny Deep. La lista internacional la completan algunas películas como Tierra y Libertad, de Ken Loach, en Mirambel en 1994; Doctor Zhivago (1965) de David Lean, que grabó varias escenas en andenes de trenes y donde aparece de fondo el Moncayo, haciendo las veces de los Montes Urales; o Los fantasmas de Goya, de Milos Forman, que en noviembre de 2005 rodó en el Monasterio de Veruela, con Javier Bardem y Natalie Portman como principales estrellas. También se debe mencionar a Faye Dunaway, que rodó en La Iglesuela del Cid bajo las órdenes de Lombardero para En brazos de la mujer madura.

En este paseo por el Aragón más cinematográfico tienen su hueco las producciones españolas. Carreteras secundarias hizo correr en 1997 a los grises de la época franquista por las calles de Zaragoza; la Guerra Civil resurgió en 1995 en Alcañiz con las Libertarias de Vicente Aranda; Julio Médem paseó a Emma Suárez por los viñedos de Cariñena en Tierra (1995); los muertos vivientes hicieron de las suyas en el paseo de Independencia para Una de zombies en 2003; y Franco recorrió las ruinas de Belchite, tras 20 años muerto, en el film ¡Buen viaje excelencia!. Por su parte, Penélope Cruz grababa en Los Monegros Jamón, jamón (1992) de Bigas Luna. Bien diferente a la Penélope de la alfombra roja de los Oscar. Todo tiene su origen y el cine español comenzó en Aragón.

 

 

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