Intercambio con Stone

 

Un grupo de alumnos de ESO viajó a Gran Bretaña a finales del curso pasado y este ha recibido a sus 'respectivos' britanicos en Zaragoza

Álvaro Lafuente, 4º ESO IES Pedro de Luna

Tras una larga espera para que la lista de seleccionados para formar parte de este proyecto saliera a la luz, finalmente, allí estaban los 14 seleccionados. Solo faltaba dar la confirmación de asistencia, y en menos de un mes estábamos en Inglaterra, medio año esperando para lo que podía ser una experiencia única, del todo recomendable. Así lo ha sido.

Desde Zaragoza, cogimos el autobús que nos llevaba al aeropuerto de Reus, y en menos de 3 horas estábamos allí, esperando para coger el avión. Pero el nerviosismo no nos dejo tiempo ni para darnos cuenta. Cogimos el vuelo y llegamos a Liverpool en menos de 2 horas. Al aeropuerto John Lennon. De allí un autobús nos transportó a Stone, lugar donde íbamos a pasar los siguientes 10 días. En una hora y media, llegamos al pueblo y seguidamente al Alleyne's High School. Allí estaban ellos, los ingleses, más nerviosos ellos que nosotros. Enseguida se notó: en cuanto fuimos a saludarles y a darles la mano a nuestro respectivo inglés.

Los reconocimos a cada uno porque nos había pasado unos días antes unas fichas, con sus gustos, aficiones, mascotas, etc. A continuación, nos pasaron a una clase, en la que habían preparado unas pastas y un poco de zumo. Se formaron los típicos grupos "look at her", en inglés "mira a esa", pero por poco tiempo. En seguida nos juntamos y acabamos hablando con ellos, intentando entender lo que decían. Era difícil por la rapidez con la que hablaban y el acento que tienen. Pero en un par de días les entendíamos a la primera, no al contrario: ellos llevaban solo un año aprendiendo castellano.

Al final nos vinieron a recoger los padres. Buenas primeras impresiones, todos los aparentaban ser bastante majos. Allí todo parecía más organizado. No hay comparación entre una ciudad como Zaragoza a un pueblo como aquel. La mayoría de la población, por no decir toda, vive en chalets con jardín, barbacoa, dos coches por familia y amplias calles. Era parecido a la película de Harry Potter.

NUEVAS COSTUMBRES

Después de unos días allí, empezamos a acostumbrarnos a los horarios de las comidas. La cena era siempre a las seis de la tarde, y sin falta. La comida, simplemente un sándwich era a las 12 de la mañana, y el desayuno era normal, nada de huevos y panceta como en las películas. El autobús escolar sí que era el típico amarillo y con asientos dobles de las películas. En él íbamos al instituto todos los días. Entre las actividades que pudimos realizar hay que destacar la visita a la fábrica de chocolates de Cadbury, donde acabamos hasta el cuello de chocolate; al museo de cerámica Wedgwood; a una reserva natural que se llama Cannock Chase y al parque de atracciones Alton Towers.

Los demás días asistimos a clase de los compañeros, compaginándolas con otra actividad en el instituto: una clase de artes marciales, una visita al pueblo. Fueron díez días fantásticos. Cuando regresamos a España solo pensábamos en que quedaban tres meses para volver a vernos, un verano que ha pasado rápido. En septiembre empezamos las clases y en inglés ya estamos hablando del intercambio. Esperamos ansiosos las actividades que íbamos a realizar y por fin sale el calendario con las actividades de la visita de nuestros compañeros de Stone: visita a la Aljafería, recorrido guiado por Zaragoza, donde nosotros les explicaremos los monumentos más representativos, viaje a Añón del Moncayo, al monasterio de Veruela y al Museo del Vino.

El lunes de su llegada nos dividieron en grupos, cada grupo con un profesor de Ciencias Naturales cubrió una parte de río. Los alumnos de Bachiller nos enseñaron a bailar Cha, Cha, Cha, con música en directo tocada por ellos. Por la tarde fuimos a un centro de artesanía y seguidamente asistimos a la obra de teatro interpretada por la compañía del Instituto Clásicos Luna, que ponía en escena Menecmos. También nos enseñaron un power point sobre las artes escénicas en nuestro instituto.

Uno de los últimos días íbamos a ir a Ebronautas, pero las autoridades inglesas no nos dejaron, porque podía resultar peligroso. El penúltimo día, estuvimos en el instituto y el departamento de Economía nos hizo también una presentación. Finalmente, como despedida, los alumnos de cocina nos prepararon un estupendo desayuno. Nos entregaron los diplomas de certificación de asistencia y ya iba a llegar el momento de seguir con la vida normal. A las 11 de la mañana, abrazos y besos de despedida, muchas lágrimas unos, otros menos. Nos lo pasamos muy bien, tanto en el instituto como fuera. Como decía: una experiencia recomendable.
 

 

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