Khristal

 

Mónica Ferruz Lanaspa (1º ESO)

Había una vez un muchacho que ansiaba vivir en la corte del rey Arturo y ser nombrado Caballero de la Tabla Redonda. Era un muchacho de unos 16 años, alto y fuerte, llamado Krhistal. Para entrenar con su espada de madera se tenía que adentrar en el bosque porque la gente lo llamaba loco. Nadie lo quería, ni siquiera su familia. Un día conoció a Álex, un muchacho de otra aldea. Al contrario que Khistal, Álex era delgado y no muy fuerte; su único amigo. Un día decidieron ir a Camelot. Khistal lo único que echaría de menos sería su refugio, un lugar de unos 10 metros cuadrados donde guardaba latas de comida y donde dormía.

Un lunes al amanecer, los dos amigos partieron. Pero a la mitad de su camino escucharon un grito y vieron a un hombre al que intentaban matar. Álex y Khristal lo ayudaron, hiriendo al otro caballero, al que consiguieron inmovilizar. Después llegaron las presentaciones:

--Muchas gracias por haberme ayudado. Me llamo Álvaro, aunque me conocen como el Caballero Oculto.
--Yo soy Khristal y él es Álex.
--¿Quién es ese? --preguntó Khistal señalando al otro individuo.
--Es el Caballero Nadador --contestó Álvaro--. Somos Caballeros de la corte del rey Arturo; acompañadnos. El Caballero Nadador es muy ágil y necesitaré ayuda para que lo detengan.

Cuando llegaron al muro que había frente al castillo, Khistal estaba maravillado. Al entrar, descubrieron que era un castillo de más de diez metros de altura, con un patio enorme y que estaba repleto de Caballeros a las órdenes del rey Arturo. El Caballero Nanador no se pudo escapar.

Al cabo de un par de días, Álex tuvo que volver a la aldea porque su hermana se iba a casar. Khistal se quedó solo y el Caballero Luchador aprovechó el momento para secuestrarlo y lanzarlo en un saco al lago Houston para que se ahogara. Pero una bella sirena, Lyra, le salvó la vida y después le invitó a pasar unos días en su reino, donde ella era la princesa. Llegaron a un palacio de marfil blanco y unos inmensos jardines de coral. Al volver a la superficie, el Caballero Oculto apadrinó a Khistal, al que nombraron Caballero Blanco. Por su parte, Álex se hizo trovador y dedicó su vida a contar por donde iba esta historia.

 

 

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