Campus científicos

 

Unos 300 alumnos de secundaria participaron el pasado verano en proyecto sde investigación universitaria en toda España

Iratxe Uranga Murillo, IES Pedro de Luna

El verano pasado tuve la suerte de participar en uno de los campus científicos organizados por el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), dirigido a estudiantes de 4° de ESO y 1° de Bachillerato de toda España.

Para poder acceder a los Campus Científicos necesitábamos que un profesor del centro escribiese una carta de recomendación. Además, como era de toda España, también se requerían nuestras calificaciones y una carta personal en la que explicásemos las razones que teníamos para asistir al campus. Entre todos los interesados, solo 300 serían los afortunados que se repartirían por España para realizar dos de los proyectos elegidos en cualquiera de las universidades en las que se realizaba el Campus. Estos campus científicos están financiados por el Ministerio de Educación por lo que los seleccionados solo tienen que pagar el transporte hasta la universidad.

Los proyectos estaban relacionados con temas de física, química y biología, así que las horas de laboratorio estaban aseguradas, pero eso no implicaba aburrimiento. Al contrario, poder estar en un laboratorio como los que utilizan los verdaderos científicos era algo inusual que hacía más atractiva la experiencia. En una edad como la nuestra, en la que pocas personas tienen claro a que se quieren dedicar, el poder experimentar con algunas de las posibilidades antes de decidirte por alguna, es algo que ayuda realmente, ya que puedes ver si te interesa el tema o algún método de trabajo en especial, o simplemente te hace plantearte tu futuro en la universidad.

DESTINO: CANTABRIA

Una vez repartidas las plazas, a mí me tocó ir a Cantabria a trabajar la primera semana en el proyecto `En busca de cambios ambientales en los sedimentos terrestres', y la segunda en el de `GPS y otros medios de localización' en la Facultad de Ciencias. En cada universidad estábamos 25 chicos y chicas de toda España, divididos en grupos de 6 personas, y como cada universidad tenía 4 proyectos, cada grupo realizaba uno de ellos la primera semana. En la segunda semana los grupos cambiaban, de forma que estabas con personas distintas para cada proyecto. De todas maneras, como solo éramos 25 personas y nos llevamos todos muy bien desde el primer momento, las clases fueron tan divertidas como los momentos de ocio.

En el primer proyecto estuvimos aprendiendo acerca de los sedimentos de las playas cercanas a Cantabria, así que fuimos con nuestra lupa y nuestra bolsita a recoger distintas muestras que después analizamos en el laboratorio. Primero secábamos las muestras y separábamos los granos por tamaños. También los observamos con el microscopio y determinamos la cantidad de carbonato cálcico que presentaban. Finalmente, elaboramos tablas comparando los sedimentos según su origen, tamaño, edad... ¡La cantidad de información que podíamos obtener de «tan solo» arena!

En cambio en la segunda semana nos adentramos en el mundo de los GPS y de otros métodos de localización. Aprendimos a conocer la altura de los edificios con cálculos matemáticos (trigonometría fundamentalmente) y estuvimos midiendo en el exterior distancias con el sextante. Entendimos porque son tan necesarios los satélites en la actualidad y cuántos se utilizan para localizar un punto, que es la forma en la que funcionan los GPS. Además, nos dimos cuenta de lo importantes que son las matemáticas simplemente para no perderse, tanto en la actualidad, donde todo está informatizado, como en la antigüedad, donde también realizaban cálculos para situarse en el mar o trazar un rumbo.

Después de dos semanas de trabajos, acompañado con tardes en la playa o de visitas turísticas a museos, nos tocó demostrar lo que habíamos aprendido. Aunque no tuvimos que hacer una charla en público acerca de lo estudiado, si tuvimos que resumir cada proyecto y nuestro trabajo en un gran póster con imágenes, tablas y resultados. Gracias a eso aprendimos a sintetizar las ideas y exponer solamente la información clave, además de a diseñar cómo hacerlo. Por supuesto, tuvimos ayuda de los profesores tanto para los experimentos realizados, como para los resultados de los análisis que debíamos exponer.

Aparte de las clases de por las mañanas, también tuvimos otras experiencias relacionadas con la ciencia, como la visita al planetario o al museo marítimo, o charlas en la universidad acerca de experimentos sencillos para deslumbrar a todo el mundo, ya que la ciencia también puede ser algo divertido y entretenido, y no solo un asunto de adultos con bata en un laboratorio. Además también disfrutamos de tardes en la playa o paseando por Santander. Y por si eso fuera poco, fuimos un día a hacer un bautismo de surf, con el que las risas estuvieron aseguradas en todo momento.

Finalmente, además de aprender como funciona un laboratorio y haber trabajado sobre los proyectos que nos asignaron, hicimos amigos por toda España, con los que ya estamos organizando una quedada en la que reunirnos de nuevo. Aunque la amistad comience con dos semanas, seguramente os sabrá a poco ese tiempo. Así que si queréis aprender mientras disfrutáis, además de viajar y conocer a nuevas personas, no os quedéis sin apuntaros a los campus científicos. ¡Tendréis ganas de repetir!
 

 

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