El espíritu navideño

 

Analía Rueda Pérez, IES Juan de Lanuza (Borja)

En los días previos a la Navidad, es inevitable salir a la calle e impregnarse de ese espíritu navideño que inunda las calles de cualquier ciudad o pueblo. Todo está adornado con luces y motivos navideños, los escaparates de los comercios se engalanan para la época festiva y esperan con ansia esa ola de consumismo desmedido de muchos ciudadanos, que llenan sus carros de compra en cualquier centro comercial, comprando desde el mínimo detalle para la cena de Nochebuena, hasta el último artilugio electrónico para regalar a algún familiar. Pero, ¿es este el verdadero espíritu de la Navidad?.

El continuo bombardeo en los medios de comunicación incita al consumismo desmedido, y siento decir que el comprar por comprar, pronto se va a acabar, debido a los problemas económicos que afectan a nuestra sociedad. Es ahora cuando en todas las personas debería aparecer el verdadero espíritu navideño, sustituir los caros regalos por esos pequeños detalles que, por insignificantes que parezcan, llenan, no solo el armario, sino también el corazón.

Es agradable que alguien se acuerde de tí en estas fechas, especialmente cuando se da a los que más necesitan económicamente, y cuando también se da ese cariño, que quizá a lo largo del año queda guardado en la misma caja donde se recoge el Belén. Recibir un abrazo cualquier día de la semana, eso es Navidad; sonreír, aunque no se quiera, eso es Navidad.

Por ello, bienvenido sea mi espíritu navideño, ese que me acompañará todos los días del año, aquel que demostrará que el cariño y el apoyo pueden darse igualmente en febrero, julio o noviembre, aquel que dará sin esperar recibir nada a cambio, porque ese es el verdadero espíritu de la Navidad.
 

 

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