Impensable

 

Teresa Blanco Abellón, 4º ESO La Salle Montemolín

No se escuchaba ningún ruido en la casa, la noche era oscura, fría y tenebrosa, todo el mundo estaba durmiendo. El viento susurraba mensajes secretos y difíciles de descifrar. El móvil comenzó a sonar, pero Ana no llegó a tiempo. Miró su móvil, la llamada era de Mario, su skater preferido, su amor platónico, el chico con el que había soñado desde hacía años.

Ana comenzó a pensar por qué le había llamado, le daba mil vueltas a la cabeza, pero no conseguía averiguar el motivo. Al día siguiente, cuando lo vio en el pasillo del colegio sintió una sensación rara, sobre todo cuando Marco se acercó a ella y le dijo: 'Tengo que hablar contigo, quedamos a la salida en el parque".

Ana estuvo toda la mañana ansiosa, deseando o temiendo por aquel momento que tarde o temprano tenía que llegar. Ese momento llegó y Ana caminó hacia el parque. Allí estaba Mario sentado en un barco, comenzó a hablar, la había citado allí para decirle que era la persona más simpática, honesta y guapa que había visto nunca. Ese día fue el comienzo de una gran relación. Pasaron los días, los dos estaban felices. Un día habían quedado y Ana aún no había llegado, Mario comenzó a ponerse nervioso, ella nunca tardaba. La llamó al móvil, pero no contestó. Preocupado, fue a casa de Ana, pero sus padres pensaban que estaba con él. Avisaron a la familia, a la policía, todo el barrio se movilizó, pero no se encontró rastro de ella. Desde entonces nadie supo dónde estaba Ana, ni cuál era el motivo por el que no acudió a su cita con Mario.
 

 

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