'All in', todo en juego

 

Adrián Juste Pardo, 4º ESO IES Juan de Lanuza

Bonito río, lo llevo viendo toda la vida. Bonito puente, paso por él todos los días. Bonita piedra, una lástima que haya decidido atármela al pie. Un paso al frente y dejaré de ver este bonito río, este bello puente y esta preciosa piedra. Algunos pensarán que es de locos lo que voy a hacer, pero no me queda otra, no sirvo para nada, no tengo a nadie, no soy nada más que un hombre que ha dejado de luchar y todo eso por una apuesta a una sola carta que nunca debí de jugar.

Me levanto de la cama, hoy va a ser un día especial, hoy por fin llega el día en el que voy a ganar un montón de dinero. Toda mi vida, desde los 15 años, llevo esperando este momento, estoy solo pero me da igual, no necesito a nadie para ganar la partida, yo y ocho personas más a las que voy a derrotar.

Esto es lo que pienso siempre que entro en el casino, justo cuando me siento en la silla, pero lo que me ha pasado es la primera vez que me sucede y no sé cómo me ha pasado, me he dejado llevar por mis sentimientos y aquí estoy. Me avergüenzo de mí mismo, estos no son los valores que me enseñó mi padre de pequeño, ni tampoco es la educación que me dio mi madre, pero qué más da todo eso, ahora no me sirve para nada.

Me dan las dos primeras cartas y yo hago la apuesta, según cómo va la jugada apuesto más y más, pienso e intento no hacer ningún movimiento que me delate. Voy eliminando a más y más jugadores hasta que llega el cara a cara final. En ese momento me acuerdo de muchas cosas, de pensamientos que nunca antes había recordado y quizás sea por eso por lo que me dejé llevar. Cometí el error de apostarlo todo, hasta incluso mi casa y todo mi dinero, todas mis pertenencias y todos mis recuerdos, tan valiosos. Nadie, bajo ningún concepto, debe hacer eso nunca, pero yo lo hice, me arriesgué.

Lo demás ya os lo debéis de imaginar, en el momento de enseñar las cartas me di cuenta de que lo que hasta ahora era tan solo un juego, ahora ha pasado a ser una auténtica enfermedad. De hecho, ahora mismo, antes de dar un paso al frente y dejar de ver este bonito río, este bonito puente y esta bonita piedra, por increíble que parezca, me apetece y necesito seguir jugando a ese juego que me ha arruinado.


 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Rincón Literario

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón