Invierno fresco, planeta caliente

 

Las altas temperaturas y escasas precipitaciones registradas estas navidades son un síntoma del calentamiento global

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Aunque en los últimos días hemos visto bajar el mercurio a temperaturas más propias del invierno, las pasadas navidades fueron más cálidas de lo habitual y hubo pocas precipitaciones. Gorros, bufandas y guantes han permanecido en el armario hasta bien entrada la estación más gélida del calendario. Analizamos con Cecilia Foronda, de la Fundación Ecología y Desarrollo, hasta qué punto es extraño este tiempo para la época del año en la que estamos y si es consecuencia del cambio climático.

Según explica Foronda, todos los años hay diferencias de temperatura y precipitacio-nes. Hay años más calurosos que otros, otros más secos... De hecho, si observamos los años anteriores, vemos que ha habido inviernos especialmente fríos y también años similares a este en cuanto a las temperaturas. "Hay que tener datos comparativos de una serie de años para determinar si es o no una consecuencia del cambio climático", asegura la especialista. "Lo que si es cierto es que la temperatura global del planeta ha aumentado 0.6 grados centígrados en los últimos 50 años, y España se encuentra en una zona del Planeta en la que este aumento de la temperatura afecta más".

Al hablar de cambio climático, es necesario diferenciar entre clima y tiempo. El clima hace referencia a la información meteorológica (temperatura, humedad, presión, viento y precipitaciones) registrada durante periodos de 30 años o más, mientras que el tiempo es el estado que presenta la atmósfera en un momento determinado.

En cuanto a las pocas precipitaciones de este invierno, Cecilia Foronda afirma que si son una consecuencia del cambio climático. "Llevamos muchos años cada vez más secos y con menos precipitación nivosa, que es muy importante para tener reservas hídricas".

CADA VEZ MÁS CALIENTE

El aumento de la temperatura global de nuestro planeta se debe al aumento de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Tal y como comenta la especialista de Ecología y Desarrollo, "los gases de efecto invernadero son necesarios", ya que sin ellos no tendríamos la temperatura media habitual de 19 grados que hay en la Tierra, sino que tendríamos una temperatura de -10 grados". La capa de gases de efecto invernadero actúa como una estufa; deja pasar la radiación solar, que rebota en la Tierra y los gases de efecto invernadero retienen parte de esta radiación. Eso hace que se alcance la temperatura de 19 grados.

No obstante, "los gases de efecto invernadero son necesarios en su justa medida. Lo que está ocurriendo es que como esa capa de gases de efecto invernadero está aumentando, se está reteniendo más radiación y, por tanto, la temperatura media del planeta está aumentando", indica la especialista.

La actividad humana es la causa del aumento de la producción de gases de efecto invernadero, debido al uso de combustibles fósiles, fertilizantes nitrogenados o gases hidrofluoroclorados, como el que se utiliza en los refrigerantes de los frigoríficos. "Esta acción del hombre está generando el aumento global de la temperatura del planeta", afirma Celicia Foronda, que señala que solo en los últimos 50 años la concentración de estos gases en la atmósfera ha aumentado más que en todo el tiempo de vida conocido del Planeta Tierra. "Si no hacemos algo para frenar las emisiones --explica-- se puede producir un aumento de la temperatura media global del Planeta de entre 1,4 grados y 6 grados centígrados. El límite que los científicos indican para que la Tierra no vea cambiados sus ecosistemas y la vida tal y como la conocemos son los 2 grados".

Si los pronósticos son ciertos, estamos jugando con fuego, y hay señales de que algo no marcha bien. Por ejemplo, como recuerda la ecologista, "el cambio climático está generando un cambio en el régimen de precipitaciones. Hay zonas del Planeta donde llueve menos y otras en las que llueve muchísimo más". Las sequías afectan a las cosechas y a la alimentación en algunas zonas, mientras que las inundaciones devastan las infraestructuras de los países. Según Foronda, otros fenómenos extremos como los huracanes y los ciclones también se han intensificado como consecuencia del calentamiento global.

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