Fuga de cerebros

 

Cada vez más jóvenes españoles deciden hacer las maletas e ir a buscar trabajo a otros países

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

La crisis económica que vive nuestro país empuja cada vez a más a jóvenes a marcharse al extranjero en busca de trabajo. Un informe reciente del Instituto Nacional de Estadística decía que el 10% de la población juvenil de Aragón emigrará durante la próxima década, o dicho de otra manera, uno de cada diez jóvenes aragoneses hará las maletas para marcharse a otros países en un plazo de aquí a 10 años.

El estudio del INE se centra en la población que tendrá entre 23 y 44 años hasta el 2020 (es decir, la que hoy tiene entre 14 y 35 años), así que probablemente entre vosotros hay algún compañero o compañera que, tarjeta de embarque en mano, abandonará el país para hacer las américas, o mejor dicho las europas. El destino de muchos de estos jóvenes está en el continente, y más concretamente, en países cuyas economías no están tan mal como la nuestra, como Alemania, Francia y Reino Unido. Por poner un ejemplo, solo este año abandonarán Aragón 4.291 jóvenes con edades comprendidas entre los 23 y los 44 años.

DISTINTOS MOTIVOS

El motivo principal por el que los jóvenes deciden ir a buscarse la vida al extranjero son las mejores condiciones económicas de los empleos para personas con estudios. En España, la tasa de paro entre los jóvenes se sitúa en torno al 30%. Incluso aquellos que tienen un título universitario tienen difícil acceder a su primer empleo.

La ausencia de esperanzas de promoción y la falta de un sueldo acorde con el título que se posee son otras de las razones por los que los aragoneses, al igual que el resto de los españoles, vuelven la mirada al extranjero, donde sus conocimientos son más valorados económicamente.

Según indica el estudio, los perfiles de los jóvenes que se marchan a otros países son muy variados. No parece que el espíritu aventurero o el deseo de conocer otras culturas tenga un peso determinante a la hora de hacer las maletas. Más bien se trata de que no encuentran en su tierra lo que cree que merecen o lo que buscan.

Esta tendencia no es nada nuevo en España. En el siglo pasado muchos españoles cogieron sus pertenencias para irse a América o a Alemania. Lo que si es nuevo es que la mayoría de estos jóvenes emigrantes son mano de obra cualificada, o lo que es lo mismo, han realizado estudios superiores. Se trata pues de una fuga de cerebros que compromete el desarrollo del país en ámbitos como la invertigación científica o la ingeniería.

"Conocer el idioma ayuda, pero no es imprescindible"

Alba Jiménez estudió Ingeniería Industrial en la Universidad de Zaragoza. Ahora tiene 27 años y trabaja en una empresa alemana que se dedica a diseñar aerogeneradores, los molinos que se utilizan para la producción de energía eólica. "Llevo cuatro años en Berlín. Vine a hacer el último año de carrera y el proyecto con una beca Erasmus y me quedé a buscar trabajo", explica.

Como Alba, muchos jóvenes aragoneses recién licenciados han hecho las maletas en los últimos años para viajar al norte de Europa. Alemania es uno de los destinos más solicitados, sobre todo si eres ingeniero, un campo muy desarrollado en aquel país. A diferencia de otros jóvenes, ella nunca ha intentado trabajar en España. "Pensé que si volvía una vez acabada la carrera me costaría mucho más volver a salir, por pereza, porque es más cómodo trabajar en tu idioma", indica. Trabajar en el extranjero le parece una experiencia "interesante" y cree que "es más fácil adaptarse a otras culturas cuanto más joven se es".

Claro que no todo es un camino de rosas cuando dejas tu casa para ganarte la vida en otro lugar; el idioma es una de las principales barreras. La ingeniera zaragozana contaba con un alto nivel de inglés y había cursado hasta tercero de alemán en la Escuela de Idiomas, aunque asegura que "conocer el idioma ayuda, pero no es imprescindible". Su experiencia lo corrobora: "En el trabajo, si hablas inglés todo el mundo te entiende y se esfuerza por hablarte también en inglés". Sin embargo reconoce que si hubiera dos candidatos para el mismo puesto, uno con alto nivel de alemán y otro que solo hable inglés, "cogerían al primero".

La decisión de Alba de quedarse a trabajar en Alemania no responde a ningún motivo económico, aunque dice que se cobra más que en España. "No me importaría trabajar en otro país aunque cobrara menos", explica. El hecho de ser joven ayuda a adaptarse mejor a las nuevos hábitos de vida, así que anima a quienes estén en una situación parecida a la suya a seguir sus pasos. "Creo que es el mejor momento para hacerlo: sin obligaciones, sin hijos, sin piso...". Además, si lo que te gusta es conocer otras culturas, "vivir en el país es la mejor manera de hacerlo".

"Estar fuera te permite ver otras formas de trabajar"

El poco trabajo que hay ahora en España de lo suyo fue uno de los motivos que llevaron a Judith Córdoba, una joven veterinaria de 27 años, a irse a Francia a trabajar. "Busqué trabajo en España durante algún tiempo, pero sin grandes resultados", asegura. Al poco tiempo de acabar la carrera y tras haber realizado prácticas en algunas clínicas veterinarias de Zaragoza, Judith recibió una oferta de empleo del país vecino. "Me pareció una gran oportunidad para conocer una forma de trabajar distinta, practicar el idioma y salir de la ciudad una temporada", dice, teniendo en cuenta además que "una experiencia de trabajo a nivel internacional se valora mucho en el curriculum".

Así pues, Judith se marchó a la ciudad francesa de Limoges para trabajar en una clínica veterinaria mixta, en la que se atiende tanto a pequeñas mascotas como a animales de granja. Otra de las razones que empujaron a Judith a marcharse a Francia fue el conocimiento previo del idioma. "Hablaba un poco de francés, así que pensé que era un buen momento para aprender un poco más y perfeccionarlo", comenta. Judith tampoco cree que sea imprescindible hablar perfectamente el idioma, "aunque si que es importante tener una buena base", y dice que "el resto se aprende allí".

La cercanía con el país galo también convenció a la veterinaria zaragozana a la hora de coger este trabajo, muy recomendable si por ejemplo se tiene miedo a volar. "Francia queda muy accesible desde España tanto en avión, como en tren o en coche, lo que me da la posibilidad de volver a casa muy a menudo", indica.

Después de haber pasado dos años en Francia, Judith he empezado a valorar la experiencia de trabajar fuera. Entre las cosas que le ha aportado a nivel personal, menciona la de abrirse más a la gente, ganar seguridad y confianza en uno mismo y la capacidad para adaptarse a nuevas situaciones y vivir en otros ambientes. En cuanto a lo profesional, los beneficios también son importantes: "Además de que te permite ver otras formas de trabajar y de enfocar las cosas, pienso que es muy valorado por las empresas". Pese a todo lo bueno, la joven veterinaria no pierde el optimismo ni la esperanza de encontrar trabajo en España. "Espero que haber trabajado en Francia me ayude a encontrar trabajo aquí".
 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Tema de la semana

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón