De Jaca a Londres

 

Una veintena de estudiantes del centro jacetano pasan una semana de inmersión lingüística en Inglaterra, una experiencia inolvidable

Alumnos 4º ESO Colegio Escolapios de Jaca

Cerca de una veintena de alumnos de segundo a cuarto curso de Secundaria del Colegio Escuelas Pías de Jaca, junto con dos de nuestros profesores, hemos estado del 23 al 29 de enero de semana de Inmersión lingüística en Londres. Nos alojamos con familias de allí para conocer más de cerca sus costumbres y, cada mañana, acudíamos a un centro de aprendizaje de idiomas donde recibíamos clases de inglés durante tres horas. Por las tardes, acompañados de nuestros profesores y de un guía nativo realizamos diferentes tours por la ciudad para conocer los sitios más interesantes. Tras dejar el aeropuerto de Zaragoza, llegamos al aeropuerto de Londres y fuimos a buscar a nuestras familias de acogida. Lo mejor del viaje en autobús hasta Londres fue que pasamos por la futura Villa Olímpica y ya se ven todas las instalaciones y estadios que se están preparando para este verano.

Lo demás ya os lo imagináis. Cada familia nos recogió en el meeting point, llegamos a las casas, nos instalaron en nuestras habitaciones y nos dieron las indicaciones para el desayuno, la utilización de las duchas, un poco de cena y a dormir, que al día siguiente tocaba madrugar.

Visitamos la zona de Greenwich

El segundo día salió lloviendo. Por la mañana todos nos volvimos a reunir en el meeting point y de allí fuimos en autobús a la academia de idiomas. Nos distribuyeron en dos grupos y estuvimos tres horas dale que te pego al inglés. Por la tarde visitamos la zona de Greenwich que es un barrio residencial donde estuvimos alojados con familias y donde estaba la escuela. Después visitamos el Museo de Historia de Greenwich, paseamos por los jardines de la Universidad que están pegados al río, y entramos a ver The Painted Hall. Desde allí nos dirigimos al Observatorio Real de Astronomía por donde pasa el famoso Meridiano de Greenwich. Después de eso, para casa, ¡qué se cena a las 6! El tercer día, después de las clases, lo primero que hicimos fue visitar el British Museum ¡Es inmenso e impresionante! De allí, tras callejear por un montón de avenidas y de hacer fotos a taxis, autobuses y cabinas de teléfonos, como manda la tradición, llegamos a Covent Garden, ahí estuvimos viendo un espectáculo de saltos y piruetas de dos jamaicanos que nos dejaron con la boca abierta. Y seguimos andando y andando. Llegamos a Leicester Square donde los teatros se amontonan uno tras otro. Y de ahí nos fuimos a Charing Cross.

Últimos días en la Academia

Parece mentira pero en Londres también existe el sol. El cuarto día lo comprobamos, así todo parecía más bonito. Mark, nuestro guía, nos llevó hacia Trafalgar Square, donde nos apoderamos de los famosos leones del almirante Nelson y vimos el Big Ben, las Casas del Parlamento y la Abadía de Westminster. Y por fin el Palacio de Buckingham, con sus guardias reales. Por cierto, la reina estaba en casa. Lo supimos porque Mark nos explicó que cuando la bandera está arriba, la Reina está en palacio y en cuanto sale, se baja inmediatamente la bandera. Y de allí al Palacio de Saint James, casa del Príncipe Charles y de Camila. Terminamos nuestro día en Picadilly Circus donde repusimos fuerzas y tomamos algo de comer.

El viernes fue nuestro último día en la academia. Tras las tres horas de inglés y varios transbordos, llegamos a la Torre de Londres, tremenda fortificación a orillas del Támesis conocida por ser prisión y lugar de torturas y ejecución durante varios siglos. Atravesamos el río por el famoso Tower Bridge. Una vez en la otra orilla, recorrimos todo un paseo fluvial lleno de edificios modernos y acristalados hasta que nos metimos por unas callejuelas para ver una reproducción del teatro The Globe, donde Shakespeare estrenaba sus obras en aquella época. Cruzamos de nuevo el Támesis, esta vez por encima del Puente del Milenio, tan solo para peatones y justo de frente la Cúpula de la Catedral de San Pablo, el punto más alto de Londres. Rodeamos la Catedral para hacernos una idea de su arquitectura y dimensiones. Durante el fin de semana fueron nuestros profesores, Carmen y Antonio, quienes nos hicieron de guías. El viernes fuimos al conocido Hyde Park. Recorrimos la fuente que la Reina mandó edificar en memoria de Diana de Gales. Desde allí, andamos hasta el barrio de Notting Hill con sus casitas de mil colores como en la famosa película de Hugh Grant. Visitamos el mercadillo de Porto Bello lleno de chiringuitos con antigüedades, cuadros y muchos puestos de comida al aire libre. Tras varios cambios de metros y un montón de apretujones en los vagones, nos fuimos al Soho, el barrio Chino ¡Impresionante!

Por la mañana, el sábado, visitamos Candem Market, gente vestida de mil maneras, laberintos de calles comunicadas y repletas de puestos de mil estilos de cosas diferentes. Tras comer en Candem todo tipo de comida (unos hamburguesas, otros comida india, china, tailandesa, mejicana, etc.) nos fuimos a conocer la zona de los museos de Londres y el Royal Albert Hall y pasamos una hora en el Museo de la Ciencia viendo inventos de todo tipo. Y por fin, llegó el London Eye.

La salida del metro fue impresionante, justo debajo del Big Ben y las Casas del Parlamento. Cruzamos el Támesis y después de un rato de cola nos subimos todos juntos a una de las cabinas acristaladas de la noria para ver todo el horizonte de Londres. Lo mejor fue que la mitad del recorrido lo hicimos cuando todavía era de día y al llegar a la parte alta comenzaron a encenderse todas las luces de la ciudad y los monumentos más importantes. ¡Genial! De verdad que valió la pena. Y para finalizar el día recorrimos dos de las avenidas más importantes de Londres: Oxford Street y Regent Street. Una última parada en Picadilly Circus para cenar, y a casa a preparar la maleta.

Y colorín, colorado...

El domingo por la mañana nos despedimos de las familias y dejamos los equipajes en la academia. Después de las clases, nos fuimos a la zona norte de Londres para conocer otro de sus famosos parques: Holland Park. Y de allí, a las orillas del Támesis para cruzarlo andando, pero esta vez por un túnel subterráneo que cruza hasta la zona de Greenwich. Sólo nos quedó tiempo para comer algo y el resto os lo podéis imaginar: aeropuerto, facturación de equipaje, control de embarque y volando hasta el aeropuerto de Zaragoza, con los papis impacientes por vernos y asegurarse de que llegábamos sanos y salvos. Esperamos que no os hayamos aburrido mucho con nuestras idas y venidas por Londres ¡Y a ver si el curso que viene repetimos!
 

 

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