San Valentín lírico y gastronómico

 

Los estudiantes del ciclo de cocina y hostelería de lIES Juan de Lanuza comienzan el año con poesía, dulces y amor

Elisa Navarro, Carolina Ferrer y Lucía Santas

En el IES Juan de Lanuza, hemos comenzado el año con poesía, dulces y amor. Para el día de San Valentín, los alumnos del Ciclo de Cocina y Hostelería de nuestro Instituto, capitaneados por el profesor Pedro Antolín, prepararán unos elaborados pasteles, que, adornados con haikus, escritos por los propios alumnos, le pondrán la guinda sabrosa y literaria a esta fiesta tan tradicional.

Puesto que bajo la superficie glaseada de cada corazón hay un dulce mensaje escondido entre capas de crema y nata, cada pastelito, bautizado como pastelhaikus, irá acompañado de un haiku, breve composición poética de origen japonés, una tipo de poesía elegante que camina por la naturaleza y por el tiempo. Su estética y sus dulces ingredientes transmiten el perfume de la alegría, el sabor de la perfección, el tacto del amor y el colorido de la vida.

Los haikus, que nos van a deleitar tanto como los pastelhaikus, han sido escritos por los propios alumnos. En ellos han expresado los sentimientos y las reflexiones más profundas, han intentado ser capaces de conmover lo más íntimo y recóndito de sí mismos y, por qué no, llegar a desplazar incluso todas las fronteras, tanto las reales como las imaginarias. Todos los alumnos hemos escrito estos haikus y nos hemos sentido los mejores poetas. Además, Carolina y yo, como reporteras de este singular evento, hemos tenido la suerte de disfrutar con antelación de estos dulces que se hicieron de prueba para la fecha señalada y de hacer una excursión hasta nuestra Biblioteca, para poder admirar las composiciones artísticas de un concurso de poemas de amor propuesto desde el Departamento de Lengua y Literatura, en el que la originalidad, el calor y la imaginación salieron a la luz.

Rimas innovadoras

Allí nos encontramos con poemas escritos en formatos tradicionales, así como otros de aspecto totalmente novedoso: un panal que contenía inscrito un poema, una bola del mundo en el que cada continente lucía un verso representativo del mismo, un frasco de colonia que destilaba versos en su recipiente, un cuchillo que llevaba impreso un verso que asociaba el amor con el dolor, un cubo de Rubik, una ruleta poética, viejos pergaminos de poemas que nunca mueren, cartas de amor sin destinatario, una cinta de música rota, cansada de cantar siempre la misma canción, un disco con versos manuscritos, una ventana cuya corriente de aire era pura poesía, un viejo reloj en cuya esfera alguien escribió unos versos que nos recuerdan que somos algo más que tiempo, el autorretrato poético de Irina, regalos quién sabe para quién, pétalos y flores de papel llenos de versos, paisajes sentimentales, hasta un melón que llevaba inscrito en su dura corteza toda una declaración de amor.

Después de valorar todo el abanico de ideas, os damos a conocer el fallo del jurado, que ha premiado los siguientes poemas de amor: Centro de Flores, de Elena Vela (2° C), Ventana, de María Celiméndiz y Beatriz Falcón (4° A) y Ruleta, de Jonathan Lázaro (2° de Bachillerato B).
 

 

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