Warhol, icono del arte pop

 

Los artistas pop tomaban elementos de la vida cotidiana y los elevaban a la categoría de arte

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

"Una vez que eres Pop, no puedes ver un símbolo de la misma manera. Una vez que piensas Pop, no puede ver América de la misma manera". Así definía Andy Warhol el Arte Pop, una nueva corriente que surgió en los Estados Unidos durante la década de los años 50 y de la que él fue uno de los máximos exponentes. Warhol convirtió en iconos americanos las latas de sopa Campbell, el rostro de Marilyn Monroe o el logotipo de Coca-Cola. Lo que hacía que un objeto fuera pop era su familiaridad. Los artistas pop compartían el gusto por los objetos cotidianos que reflejaban el consumismo y vitalidad que surgió en América al finalizar la segunda guerra mundial.

El Pop Art supuso una fractura entre la cultura hecha para la élite y la cultura hecha para las masas. Director de cine, fotógrafo, pintor, ilustrador comercial, productos musical, escritor e incluso modelo, Warhol fue un auténtico revolucionario de su época por la forma que tuvo de aproximarse al arte. Lola Durán, historiadora del arte y comisaria de la exposición Andy Warhol. Portraits que se exhibe hasta el próximo 22 de abril en Ibercaja Patio de la Infanta, define a Andy Warhol como un "gran artista y creador de la segunda mitad del siglo XX, que elevaba los objetos de la vida cotidiana a la categoría de arte". Algunas de sus primera obras, por ejemplo, muestran las latas de sopa Campbell que comía cuando era un niño.

Además de plasmar objetos de la vida cotidiana, Warhol realizó numerosos retratos de personajes famosos. El mismo sentía una profunda fascinación por Hollywood y el mundo del famoseo. "Desde que era muy pequeño, devoraba y coleccionada fotografías de la prensa y las revistas de cine, de las que era gran fan. Solía escribir a los artistas y pedirles fotografías dedicadas, o las recortaba el mismo de las revistas", explica Lola Durán sobre los inicios del artista. En base a esas fotografías realizó algunas de sus famosas obras, como el retrato de Marilyn Monroe, que está basado en un fotograma de la película Niagara.

En la década de los 50, Warhol se trasladó desde su Pittsburg natal a Nueva York y tomó contacto con el mundo de la publicidad. Allí adquiere un profundo conocimiento de la cultura de consumo, especialmente de la manera en que ésta fabrica objetos y personajes famosos. Warhol utilizó estos conocimientos para crear su propia marca basada en su imagen transgresora y en un estilo de firma propio.

Los cuadros y trabajos de Warhol se hicieron muy populares, y en la década de los años 60 el mismo se convirtió en una celebrity. Sus gafas Ray Ban y sus chaquetas de cuero negro se convirtieron en un icono del New York más alternativo. En aquella época, Warhol fue retratado en numerosas revistas y periódicos de la época. "Es muy curioso -comenta la especialista en arte-, pero los artistas que perseguía cuando era un fan, más tarde le perseguían a él para que les hiciera un retrato".

UN ARTE PORQUE SI

Pese a sus numerosos trabajos sobre personajes famosos y artículos de consumo, Andy Warhol nunca dejo clara la intención de su arte y se mostraba evasivo cuando los periodistas le preguntaban esta y otras cuestiones. Su trabajo permitía diversas lecturas, en muchas ocasiones contradictorias. Pero Warhol no era el único. "Surgió toda una generación de artistas al mismo tiempo, que tenían en común su gusto por la cultura popular", indica Lola Durán. Los medios de comunicación, el cine, los anuncios publicitarios, los cómics o los objetos culturales mundanos eran su fuente de inspiración. Un ejemplo es Roy Lichtenstein, que utilizaba cómics para fabricar sus cuadros.

De este modo el Pop Art provocó una fractura con el mundo del arte tradicional. "Supuso la aparición de un arte comprensible y asequible para el gran público", dice la comisaria de la exposición Andy Warhol. Portraits. Hasta entonces el arte había sido algo exclusivo que solo las clases más altas de la sociedad podían permitirse. Sin embargo, con el Pop Art se produce una popularización y el arte llega a las masas.

El Pop Art también tenía sus detractores. "Algunos críticos consideraban que no merecía la pena ir a ver una exposición de algo que podían ver en un supermercado". Lola Durán explica que fue "un arte muy contestado, también porque utilizaba medios de reproducción múltiples", ya que de una misma obra se hacían varias copias para su difusión. "Eso tenía una parte de negocio que no gustaba a algunos entendidos", explica Durán. El propio Warhol contestaba a estas críticas y decía: "Hacer dinero es un arte, trabajar es un arte, y un buen negocio es el mejor arte".

Visita: www.warhol.org

 

 

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