Primavera estudiantil

 

El IES Luis Vives de Valencia se convierte en el foco de las tensas protestas contra los recortes en educación

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Un corte de tráfico de 10 minutos, que se celebraba cada miércoles desde el 25 de enero a las puertas del instituto Lluís Vives para protestar contra los recortes en la educación pública, fue el origen de lo ya se conoce como la primavera estudiantil de Valencia. Todo comenzó el pasado 15 de febrero con la detención de Andreu, un joven estudiante de 17 años, que pasó cuatro horas esposado e incomunicado en la comisaría de Zapadores de la capital valenciana.

El IES Lluís Vives se ha convertido en el foco de cinco jornadas de protestas y cargas policiales, en las que han sido detenidos 43 estudiantes, ocho de ellos menores, y que han dejado decenas de heridos. Una protesta que se ha extendido también a otros centros de ciudades españolas, entre otras cuestiones, porque a causa de los impagos de facturas por parte de la administración muchos se han quedado este invierno sin electricidad y sin calefacción.

Pero la llamada primavera estudiantil valenciana va más allá de los cortes en los suministros de luz y gas. "Llevamos ya varios años detectando que hay una distribución de recursos que perjudica a un determinado sector de la población, y particularmente en educación, se está apostando clarísimamente por un modelo educativo que favorece la enseñanza privada y concertada", explica el presidente de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía y orientador en el IES Tiempos Modernos, Juan Antonio Planas.

El Gobierno de Valencia, que es quien toma las decisiones en materia de educación, como sucede en todas las comunidades autónomas, argumenta que los recortes en la educación pública llevados a cabo solo han afectado a los sueldos de los profesores. Planas indica que "es un error pensar que quitar dinero al profesor y ampliar su horario lectivo solo les perjudica a ellos" y asegura que "quienes realmente están sufriendo los recortes son los alumnos y sus familias, así como los profesores más jóvenes que no tienen la oportunidad de trabajar".

Pero la primavera valenciana no hubiera sido lo que ha sido si al malestar por los recortes en educación, no se hubiera añadido la violencia policial de la primera concentración de estudiantes en las calles de Valencia. En opinión del orientador y pedagogo Juan Antonio Planas, la actuación policial fue "desproporcionada", y aunque reconoce que -como dice la Policía- pudo haber personas infiltradas, "eso no justifica el uso de la violencia".

Planas advierte de que esta desproporción en la actuación policial "alimenta la postura de los más extremistas" y que no somos conscientes de las consecuencias que esto puede tener a la larga. "Algo similar sucedió en Túnez, precisamente por un policía que se extralimitó con un vendedor ambulante, y fue este vendedor el que se quemó a lo bonzo y encendió la chispa de la primavera árabe", explica.

TAN RÁPIDO COMO LA PÓLVORA

Al igual que en las revoluciones árabes, las redes sociales han jugado un papel muy importante en esta primavera estudiantil. Fue a través de Facebook donde los estudiantes del IES Lluís Vives convocaron la primera concentraciones en protesta contra los recortes, y donde las imágenes de las manifestaciones y cargas policiales han corrido como la pólvora alcanzando una repercusión internacional. Planas recuerda que la información que los jóvenes reciben hoy en día no procede únicamente de la radio, la prensa o la televisión. "Las imágenes son las que son y los políticos deberían saber que cada acción tiene una reacción", dice. Claro está que la tecnología por sí sola no es suficiente. Los propios jóvenes aseguraban en un manifiesto leído el pasado jueves en las movilizaciones que tuvieron lugar en toda España, incluido en Zaragoza, que "el tiempo de la indiferencia ha cambiado".

Juan Antonio Planas reconoce ese cambio de actitud entre los jóvenes estudiantes de instituto. "Los alumnos de Bachillerato y Formación Profesional vivían hasta hace 2 ó 3 años en una burbuja, pero ahora empiezan a ser conscientes de que están viviendo un presente y un futuro que para nada les beneficia. Están ahora más sensibilizados y más al corriente de las medidas que se están tomando. Y son conscientes de que estas medidas se toman solo en una dirección". El orientador adelanta que se van a producir más movilizaciones, ya que esa narcotización de la juventud ha desaparecido. "Los jóvenes son cada vez más conscientes de que la crisis la están padeciendo unos determinados sectores y no otros, como la banca o la política -afirma-, aunque a los gobiernos les interesa que los jóvenes estén despolitizados, que no piensen mucho sobre política y que no se involucren"

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