Con la vista en el cielo

 

Agricultores y ganaderos reclaman medidas urgentes para hacer frente a la sequía en Aragón

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Con la vista puesta en el cielo. Así viven estos últimos días del invierno los agricultores y ganaderos aragoneses. Las escasas lluvias del otoño y la falta de nieve durante los meses más fríos del calendario han disparado la alarma en el campo aragonés. Con los embalses a medio gas -hace un año estaban al 77,5% y hoy se encuentran al 59% de su capacidad-, falta agua para regar los campos de cultivo y dar de beber y comer a los animales. Además, si la situación no mejora, puede llegar a afectar al abastecimiento de agua de los municipios de cara al próximo verano.

José Luis Pérez, presidente de la Comunidad de Regantes del Canal de Aragón y Cataluña, confirma que nos encontramos ante un año muy seco, que puede tener efectos en todos los usos del agua. "La principal consecuencia de la falta agua es que los agricultores no pueden regar toda la superficie que hay cultivada, y si la sequía es profunda, de cara al verano también puede afectar al abastecimiento de los hogares y a los usos recreativos del agua, como las piscinas y las fuentes municipales", comenta.

El presidente de los regantes recuerda que la sequía no es una novedad en Aragón y dice que "no debería de ser noticia", porque "cada tres o cuatro años se presentan episodios de 3 ó 4 años secos en los que hay escasas precipitaciones". La forma de reaccionar ante este fenómeno es, según Pérez, "hacer embalses que recojan el agua los años que hay excedente para poder utilizarla en los años que hay escasez". Otra posibilidad es utilizar dispositivos tecnológicos que permitan realizar un uso eficiente del agua tanto en el campo como en los hogares.

Para el secretario general de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón, José Manuel Penella, Aragón vive una de las peores sequías de las últimas décadas: "Ni la del 2005 y la de 1998 fueron peores que esta". La falta de agua se nota en los regadíos, se nota en el monte y se nota en los cereales. "En esta época del año lo normal sería que los campos comenzaran a estas verdes, pero el panorama que nos encontramos es más bien marrón o amarillento". Además de los agricultores, los ganaderos están teniendo dificultades para alimentar a sus animales. "La nieve que cae sobre los pastos en invierno protege al suelo de las heladas. Al no haber nieve este año, los pastos están más expuestos al hielo y puede que no crezcan tanto en primavera", explica Penella, que también señala que con la sequía aumentará el riesgo de incendios.

Las comunidades de regantes y los sindicatos agrarios han demandado a los políticos que tomen medidas urgentes para paliar los efectos de la falta de agua, como la promulgación de un Decreto de Sequía. Penella explica que un Decreto de Sequía es "una posibilidad que contempla nuestro ordenamiento jurídico, y que permitiría adoptar medidas extraordinarias, como ofrecer apoyo económico a los agricultores y ganaderos, tomar decisiones más rápidamente o priorizar los usos del agua". De esta forma, si falta el agua, el abastecimiento a hogares y cultivos tendrían prioridad sobre otros usos, como por ejemplo, el llenado de las piscinas, el riego de parques y jardines o el abastecimiento a plantas de producción hidroeléctrica. Además, el decreto podría reducir el caudal ecológico de los ríos -la mínima cantidad de agua que se considera necesaria para mantener el equilibrio del ecosistema fluvial-.

Sin embargo, desde UAGA explican que los problemas de la sequía en Aragón "no los salva un decreto", sino que es necesaria la ejecución de obras hidráulicas de emergencia y acelerar las que están contempladas en el Pacto del Agua (ver página 2). José Manuel Penella explica que "la capacidad de los embalses aragoneses no es suficiente para retener todo el remanente de agua que se ha dado en años anteriores y que vendría muy bien en estos momentos". Según el secretario general del sindicato agrario, serían necesarios nuevos embalses y el recrecimiento de los que ya existen, es decir, aumentar su capacidad para que los años que llueva más el agua pueda almacenarse para los años siguientes.

"Con la capacidad que tienen actualmente los embalses aragoneses, da para cubrir un año, cuando hay embalses en otras comunidades que dan para 3 años", detalla Penella. Aunque la construcción o recrecimiento de embalses es una de las principales demandas de los agricultores y los ganaderos, las organizaciones ecologistas no están de acuerdo con estas medidas que, consideran, tienen un gran impacto sobre el medio ambiente. Una alternativa sería promover medidas de ahorro y uso eficiente de agua y comprometerse en la lucha contra el cambio climático, que agudiza las sequías y otros fenómenos que afectan al trabajo en el campo, como las inundaciones.

Visita:
www.cayc.es
www.uaga-aragon.com
www.ecodes.org
 

 

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