Francisco Meléndez: "A mí lo que me gusta es hacer que la gente dibuje"

 

Inma Mariscal, Daniel García, Alicia Torres, Saúl López y Carla Tejero, alumnos IES Francisco Grande Covián

Con motivo del 25 aniversario de la inauguración del IES Francisco Grande Covián, se realizó una exposición en la biblioteca del centro de la obra del ilustrador Francisco Meléndez, la primera que muestra el conjunto de su trabajo y que ha sido posible gracias al préstamo de libros de la Biblioteca Pública de Aragón. Contamos con la presencia del artista, quien desde hace varios años colabora con nuestro centro y nos propone actividades de creación literaria y artística, confeccionadas por la agrupación socio-educativa Al-Mayari-Valmadrid. Tras la exposición algunos alumnos de 4° de ESO han querido profundizar en su labor a través de la siguiente entrevista.

--Hemos visto su exposición y sus ilustraciones nos parecieron muy diferentes a las que se suelen publicar. ¿Cómo definiría su estilo?

--Primeramente es interesante saber cómo es ese estilo típico de los libros, en este caso caricaturesco. La gente cree que esta clase de dibujos son un poco infantiles, pero están basados en un estilo de finales del siglo XIX, como ocurre en Los diarios de Adán y Eva de de Mark Twin. El hecho de que no aparezcan los personajes desnudos es porque la gente se asusta, por eso se les adorna con complementos y objetos.

--En uno de sus libros, 'Colonus', los cambios de escala y paisaje son constantes, aunque no se observan alteraciones bruscas. ¿Cómo lo logra?

--Dudando mucho. Hay que tener buen gusto y buenos colores. El soporte era un papel de unos 10 metros y lo fui pintando con un aerógrafo. Lo hice en un mes; antes se hacen probatinas y luego lo calcas sobre el papel. Me llevaba 8 horas al día.

--Los personajes son un poco extravagantes y de aspecto caricaturesco. ¿En qué se inspira?

--En Colonus, el objetivo principal es que se reconozcan los rasgos específicos del personaje y que se le diferencie fácilmente de los demás. El hecho de que yo los dibuje de forma caricaturesca es para hacer reír a la gente, entretenerla y divertirla.

--¿Cambia su forma de dibujar según su ánimo?

--No, lo hago por trabajo, lo tengo que hacer bien porque para eso me pagan y nunca dibujo por libre. A mí lo que me gusta es hacer que dibuje la gente. Dibujo siempre igual. El dinero que gano con los dibujos lo usamos para pagar las revistas que hacemos aquí.

--Por sus dibujos se ve que es usted un tipo perfeccionista. ¿Cuántas horas dedica a cada ilustración?

--Soy perfeccionista, si, se invierte mucho tiempo en esta profesión, aunque la gente no lo crea, y es igual de aburrido que cualquier otro trabajo. Las ilustraciones que se expusieron en vuestra biblioteca me llevaban un día cada una, unas 5 ó 6 horas de trabajo.

--¿Usted por dónde empieza a dibujar?

--Una pregunta interesante. Primero hago un borrador de todo el conjunto y luego le doy consistencia.

--¿A qué hora del día prefiere dibujar?

--A ninguna, soy muy listo y me busco ocupaciones extrañas que te dejan tiempo para hacer otras cosas. Estos dibujos los hacía en el cementerio por la noche, total los difuntos no me perturbaban. Los dibujos de Adán y Eva son copias de otras imágenes de antes. Por ejemplo, Adán salió de un retrato de Offenbach. Todos los dibujos deben ser, unos con otros, consistentes.

--¿Tuvo alguna formación artística?

--Mi formación puedo decir que proviene de un banco de datos. Cuando era joven iba a estudiar a una biblioteca, donde encontré un libro del que más tarde copiaba motivos que me gustaban y así, poco a poco, fui almacenando archivos de imágenes interesantes. En realidad no es que existan genios, yo copio y todos copian, pero lo que se hace es estudiar y trabajar para elaborar la idea. Al fin y al cabo todo está ya creado, nadie inventa nada. En esta profesión hay que adaptarse a las exigencias de cada trabajo, lo esencial es no cometer errores y ser puntual.

--¿Qué sintió usted cuando le entregaron el premio Nacional de Ilustración?

--Me sentí contento por el dinero, porque no tenía ni un duro y lo empleé para aprender, estudiar y hacer algo que a mí me apeteciera, pero los premios dependen un poco de la casualidad. Antaño las caricaturas eran diferentes a las actuales. Les gustaba mucho divertirse y hacían unas caricaturas que te mueres de la risa y os recomiendo verlas. Lo gracioso es reírse de los que mandan porque no puedes hacer otra cosa con ellos. Habrán observado que no se hacen chistes sobre terroristas; igual si se hicieran el problema sería más pequeño. Las personas nos reímos para aliviar tensiones, quitar estrés... Reírse de un rey, de un jefe o de un sabio. Ellos tienen el papel de mandar y nosotros tenemos un papel sumiso... ¿Por qué?

--¿Qué nos aconseja para mejorar en nuestras ilustraciones?

--Cuando llevas a la editorial unos originales siempre vas asustado. Lo mejor es ser humilde y acepta los propios errores. Cuando una persona va de chulita por la vida no aprende nada. Cada persona tiene su ideal artístico, hay personas que encuentran belleza en cosas feas, o que a los demás les parecen feas. En esto tienen que ver las influencias por las que cada uno se deja llevar. Por ejemplo, vuestra compañera Andrea hace unos dibujos que me encantan. Ella puede tener más gracia que un señor que lleva dedicándose toda su vida a ello. Sus dibujos son más sencillos, bonitos, de trazos limpios, sin color y sin sombras, de encantadora ingenuidad.

 

 

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