El 15-M, en movimiento

 

El colectivo ha logrado remover la conciencia de los ciudadanos y es un ejemplo de activismo social en el siglo XXI

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Protestas contra los recortes en educación y sanidad, concentraciones para evitar desahucios, representaciones simbólicas en la Plaza del Pilar... Cualquiera diría que estamos ante uno más de los colectivos de activistas que operan desde hace años en Zaragoza. Sin embargo, no se trata de un grupo contestatario más, sino de la secuela de la mayor movilización popular en España desde la transición a la democracia. El movimiento 15-M ha celebrado su primer aniversario con un calendario de actividades que culminó, el pasado sábado, en las manifestaciones que tuvieron lugar en numerosas ciudades españolas, incluida Zaragoza.

Según Enrique Gastón, del Departamento de Psicología y Sociología de la Universidad de Zaragoza, "lo más novedoso del 15-M es que es un movimiento social que no tiene objetivos parciales sino que tiene una vocación total, como los partidos políticos. Recogen problemas y alternativas de todo tipo con una vocación de transformarlo todo, no solo las cosas pequeñas".

Para Cecilia Serrano, socióloga de la Universidad de Zaragoza, "lo que comenzó como una manifestación se ha terminado extendiendo por la fuerza del grupo y por el efecto contagio de las masas; sin embargo, a lo largo de estos meses ha ido tomando forma, buscando respuestas y resolviendo algunas de las problemáticas que denunciaba". Uno de los logros más visible del 15-M y que más beneficios ha aportado a la población, ha sido poner freno a los desahucios de las familias que no pueden pagar su hipoteca. Los indignados se han convertido en una especie de super héroes de barrio, logrando detener hasta 200 órdenes de desalojo. "A ello ha contribuido la fuerza de las redes sociales y de Internet, que han hecho que las acciones y propuestas del movimiento se propaguen con inmediatez", indica Serrano.

El movimiento también ha conseguido elevar la conciencia de la población sobre algunos problemas, aunque no han obtenido logros políticos reales. "Podrían haber sido una alternativa política, y todavía pueden serlo", señala Enrique Gastón. Algo que no ha sucedido, según Cecilia Serrano, porque "precisamente, lo que nos están diciendo es que hay que repensar la política y buscar otro modo de pensar que no encajan con lo que hay".

Pese a no entrar en política, el movimiento 15-M ha logrado poner sobre la mesa asuntos de los que antes no se hablaba, como la exigencia de una mayor transparencia por parte de los gobernantes y la petición de un sistema electoral más democrático. Según la socióloga zaragozana, "han hecho una importante labor de visibilización y concienciación". Algunas de estas peticiones se han convertido en reformas que no serían una realidad de no haber sido por el clamor de los indignados, ya que "quedan muchas cosas de esa revolución en la vida cotidiana que han afectado a los propios partidos políticos", asegura Enrique Gastón. Algunos ejemplos son la reforma del reglamento hipotecario o el proyecto de ley de transparencia prometida por el PSOE y activada ahora por el PP.

¿DE WALL STREET AL CONGRESO?

Desde que se levantaran los campamentos, el 15-M solo se ha hecho notar de manera masiva en las manifestaciones que se convocaron en julio y octubre del 2011. No obstante, los ecos de la protesta española se han dejado oír en otros países, como Estados Unidos, donde el movimiento Occupy Wall Street ha dado una dimensión global al movimiento. De esta manera, el 15-M se ha inaugurado el activismo social en el siglo XXI y ha sacado a la luz una nueva forma de actuar en política mediante el uso de las nuevas tecnologías y la organización en asambleas locales que se han centrado en llevar el mensaje a los barrios. "La mayor fuerza del movimiento ha sido a nivel local, el ámbito donde la comunidad cobra más fuerza", dice Cecilia Serrano, que señala que "estamos ante un cambio de época, y quizá esto sea lo que nos avisa de que algo está cambiando". Además, añade: "Los personas están pidiendo este cambio, que no llegará rápidamente como quieren hacer ver los políticos".

La cuestión ahora es saber si el 15-M acabará siendo o no un proyecto político. De momento, los planes de los indignados distan mucho de ello. Cecilia Serrano asegura que "mientras haya problemas que visibilizar, el 15-M seguirá allí". En opinión de Enrique Gastón, "el asunto es que tarde o temprano, si quieren dejar de ser un movimiento, tendrán que cambiar las fórmulas de la política o aproximarse a un equivalente. A veces tienes que tomar el poder para cambiarlo o para hacerlo inútil, sino lo tomarán otros por ti". Lo que está claro es que esto es solo el principio y el 15M continuará evolucionando, al fin y al cabo es un movimiento en continuo movimiento.

Visita:
www.movimiento15m.org
www.occupywallst.org
 

 

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