Cenicienta tras la boda

 

David López Maturén, 1º ESO IES Benjamín Jarnés (Belchite)

Habían pasado 10 años desde que Cenicienta y el Príncipe se casaron tras vivir una bonita e inesperada historia de amor. Bueno, en realidad faltaba tan solo una semana para el décimo aniversario, que coincidía también con los diez años del ascenso del príncipe al trono. Para celebrarlo, se habían preparado grandes fiestas durante esos días y todo el mundo estaba muy ocupado. Tanto ajetreo había en el palacio que sólo los dos hijos mayores de la pareja se dieron cuenta: ¡Faltaba el zapatito de cristal!

Los niños intentaron decírselo a alguien pero nadie les hizo caso. Algunos de los trabajadores del palacio estaban liados preparando el banquete, otros debían de encargarse de los turnos de guardia. Y así, cada uno con sus cosas los niños pasaron inadvertidos. Los hijos de Cenicienta y el príncipe decidieron entonces investigar por su cuenta. ¿Por dónde empezar? La urna estaba intacta, con su cojín de terciopelo rojo. Nadie parecía haber tocado nada. Preguntaron al jefe de la guardia, y éste les dijo que nadie había entrado en la sala desde el día anterior, y que entonces él había visto el zapato. ¡Todo un misterio!

Viendo los niños que no iban a averiguar nada por su cuenta, decidieron recurrir a soluciones más drásticas: llamarían al hada madrina. Si hace diez años ayudó a mamá, ¿por qué no iba a volver a hacerlo? Así que se fueron a su habitación y empezaron a pensar muy fuerte:
--Hada madrina, hada madrina: ¡Ven, te necesitamos!
A los cinco minutos de repetir una y otra vez la invocación, una lucecita golpeó el cristal de la ventana: "Toc, toc".
--¿Me llamabais? --preguntó el hada madrina cuando le dejaron entrar y pudo aparecerse.
--¡Sí, sí! ¡Han robado el zapatito de cristal del baile de nuestros padres!
--¡Ja, ja, ja! --rió el hada--. Supongo que os referís a este zapatito --dijo enseñándoselo a los niños--.

No, no lo habían robado para nada. Necesitaba un pequeño arreglo y, claro, ningún zapatero del reino realiza trabajos que no sean de cuero.
 

 

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