Su nombre era Alba

 

Sofía Navalpotro, La Salle Montemolín

Un día normal, cuando estaba en el colegio porque ya se había terminado las clases, entró a la biblioteca. Se encontró un libro en el suelo, fuera de su sitio, se sentó en un lugar alejado, como de costumbre, y empezó a ojearlo. Le gustó tanto, que se le pasaron las horas sin darse cuenta. Cerraron la biblioteca y el colegio; se hizo de noche y los padres de Alba, preocupados porque su hija no había llegado a casa, empezaron a buscarla y preguntaron a todos los profesores, amigos y conocidos por ella, pero nadie la había visto.

A la mañana siguiente, unos chicos entraron a la biblioteca y descubrieron en una de las mesas del fondo, un libro abierto. Al acercarse vieron que en una foto aparecía nada más y nada menos que su compañera 'desaparecida'. Avisaron a todo el mundo y como no sabían traerla de vuelta al mundo real, contrataron la ayuda de un hombre mayor al que la gente acusaba de hechicero. Él les explicó lo que debían hacer para sacarla del libro y al cabo de dos días dio la casualidad de que había luna llena, así que siguiendo las instrucciones del anciano se pusieron 63 alumnos (el número de la página donde estaba atrapada su compañera) a hacer un corro alrededor del libro. Pronunciaron las palabras mágicas, cerraron los ojos y esperaron; en unos segundos, tras un ruido ensordecedor, abrieron los ojos y vieron a Alba tumbada en el suelo. El hechizo se cumplió, a pesar de que muchos lo dudaban.
 

 

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