Un trono en juego

 

El Compromiso de Caspe fue muy novedoso en un siglo donde las disputas entre candidatos a rey solían terminar en guerra

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

El 31 de mayo de 1410 se produjo un hecho inédito en la Corona de Aragón. El rey Martín, hijo de Pedro IV, moría sin descendencia, lo que dejaba a la monarquía aragonesa sin un sucesor decidido por primera vez en su historia. La sucesión al trono en la monarquía aragonesa se consideraba una cuestión de dinastía. No estaba regulada por leyes y se apoyaba en el testamento del rey anterior, que debía designar a su heredero. En ausencia de hijos varones, la línea sucesoria pasaba a los hermanos, y si tampoco había hermanos, el orden lo marcaba el grado de parentesco con el monarca fallecido.

Ante esta situación, los parlamentos de los reinos de Aragón, Cataluña y Valencia, que formaban la Corona de Aragón, se reunieron en Calatayud en febrero de 1411. Allí, acordaron que el sucesor al trono sería designado por un grupo de representantes de los territorios de la Corona "con una alta formación en Leyes, que deberían determinar cuál de los distintos candidatos tenía más derecho a ser el nuevo rey", explica Carlos Laliena, profesor de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza. Esta elección se formalizó el 15 de febrero de 1412 mediante la Concordia de Alcañiz, "un documento que establece nueve representantes o compromisarios --tres por cada uno de los territorios de Aragón, Valencia y Cataluña-- que, reunidos en Caspe, deberán deliberar sobre cuál de los pretendientes al trono es el más idóneo".

Las intensas reuniones para seleccionar al sucesor duraron varios meses y culminaron el 28 de junio de 1412, cuando los nueve compromisarios dieron su veredicto. Este acuerdo es lo que se conoce como Compromiso de Caspe, del que ahora se cumplen 600 años, y que establece como candidato más idóneo a ser rey de la Corona de Aragón a Fernando de Castilla, o Fernando I.

UN HECHO SIN PRECEDENTES

El Compromiso de Caspe fue un hecho insólito que nunca antes se había producido. "Primero, por que a lo largo de 15 generaciones los tronos habían sucedido de padres a hijos o los derechos pasaban a un hermano del monarca fallecido. Y segundo, porque la alternativa a la forma en la que se desarrollo este proceso de designación del nuevo rey, era que cada candidato reclutase tropas y se enfrentasen unos a otros hasta ver quién ganaba", indica Carlos Laliena. La mayor parte de los casos en la Edad Media en los que se producían este tipo de situaciones terminaban en enfrentamientos que no eran moco de pavo. La candidatura de los reyes de Inglaterra al trono de Francia, por ejemplo, se saldó con la Guerra de los 100 años.

Según el profesor de Historia Medieval, aunque se produjeron algunos enfrentamientos, es precisamente esta apuesta por la paz lo que hace que el Compromiso de Caspe sea un hecho importante en la política europea de la Edad Media. "Se inscribe dentro de una dinámica muy novedosa para la época", ya que los parlamentos de la Corona de Aragón "se dejaron guiar más por la justicia que por el derramamiento de sangre", explica.

Otra cuestión importante fue la representatividad de los compromisarios, "el hecho de que los propios dirigentes y oficiales del reino forzaran la reunión de los parlamentos y avanzaran a través de amplias negociaciones hasta dar con la fórmula de los nueve representantes para que dictaminen los derechos de cada candidato". Además de evitar una guerra civil, el Compromiso de Caspe solucionó un problema dinástico grave que ponía en peligro la estabilidad de la Corona de Aragón. "En la Edad Media --recuerda Laliena-- se había creado una administración bastante avanzada y desarrollada, y el rey era la cabeza visible de esta administración. Sin un rey, toda esa estructura política y sistema de gobierno quedaban sin su pilar más importante, ya que todo giraba en torno a la figura del monarca".

El Compromiso de Caspe supuso también la restauración de una dinastía legítima, la de la familia de los Trastamara, a la cual pertenecía Fernando I, que tuvo una gran influencia en los siglos posteriores. No obstante, Fernando I gobernó durante muy poco tiempo. Falleció en el 1416, cuatro años después de haber sido elegido rey, pero durante estos años adoptó una serie de decisiones que fueron determinantes para la Corona, de modo que "la resolución del conflicto del Interregno y el Compromiso de Caspe coinciden con un renacimiento político y económico de la Corona de Aragón y con la culminación de su expansión en el Mediterráneo".

Este periodo de esplendor dura hasta la década de 1470, aproximadamente, después de que la Corona de Aragón se haga cargo del gobierno de Sicilia y el hijo de Fernando I, Alfonso El Magnánimo, conquiste Nápoles y ponga la mayor parte de Italia bajo la influencia de Aragón. Todo eso comienza con la elección de Fernando I y termina con la unión de Fernando de Aragón con Isabel de Castilla, los Reyes Católicos, que da lugar a la formación de España. Para el profesor Carlos Laliena, "buena parte de las decisiones que se tomaron en aquellos momentos marcaron el futuro de la Corona española".
 

 

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