La maga de Brooklyn

 

Carolina Orrite Muñoz, Colegio El Pilar Maristas

Era una adivina que habitaba en las calles más mágicas de Nueva York. Cuentan que del futuro veía poco, a no ser que le pagaras en licor, claro. Entonces te creaba un destino rápidamente. No tenía una bola de cristal, que para ser adivina pensaba que era esencial. Tampoco tenía cartas ni ningún material donde tu supuesto futuro se dignara a revelarse. De porvenir vio poco en su vida, por lo que de estafadora la tacharon. La sorpresa fue cuando un día ya casi caído y reflejado por el crepúsculo, el cuerpo de la adivina fue encontrado en su local. Cuentan que al saber de la discordancia de la sociedad que la había repudiado al no conocer futuro alguno, decidió ser la adivina (y causante) de su propia muerte. Así el mundo la recordaría como la hechicera que pensó que era.
 

 

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