Sufrimiento ajeno

 

Meryem Ezzatri, IES Pilar Lorengar (Zaragoza)

A veces no nos damos cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor hasta que encendemos la televisión. Al encenderla, lo único que escuchamos son problemas: guerras, sequías, hambre... pero solemos pasar totalmente de estas noticias diarias porque hay veces que nos parecen absurdas y llegamos a pensar: "¿Qué culpa tengo yo?", "a mí me da igual, tengo todo lo que necesito" o "se lo merecen" y más comentarios de este estilo.

Algunas tiendas ofrecen bolígrafos que llegan a costar 5 euros y volvemos a pensar: "Con 5 euros me compro otra cosa más importante que un simple boli". No tenemos en cuenta la felicidad de un niño o una niña cuando les llega ese dinero, ese juguete, esa comida o esa vivienda que tanto necesitan. En cambio, nosotros tenemos todo eso y más de lo que necesitamos, y nos parece muy poco.

Hay oenegés que ayudan mucho a estas personas tan necesitadas, pero las personas no quieren o no pueden formar parte de ellas. Cada vez va disminuyendo más el número de organizaciones no gubernamentales. Por ejemplo, en Palestina sufren debido a las guerras diarias. Si los soldados tuvieran sentimientos, no matarían. En Somalia, mueren cantidad de personas debido a la hambruna y a la falta de agua. ¿Pero qué culpa tienen ellos de esto? No han hecho nada para merecerse dicho sufrimiento. Es normal que tengan que emigrar a otros países, al llegar a estos son discriminados o simplemente no son aceptados.

Yo creo que si las personas pasaran unos días en cualquiera de estos lugares en los que comer cada día es una aventura, o vivir en paz un sueño, sufrirían lo mismo que aquellas personas que llevan aguantando allí media vida.

 

 

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