Serieadictos

 

Las series han dejado de ser el primo pobre del cine, gracias a una ambientación cuidada, inversiones millonarias y guiones de lujo

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Hace mucho tiempo que la televisión dejó de ser el primo pobre del cine: una ambientación cuidada, inversiones millonarias y unos guiones de lujo alimentan el mito de unas series que cada vez reúnen a mayor número de fans. Los Premios Emmy vienen a ser a las series lo que los premios Oscar a las películas de Hollywood. Y la 64 edición de la gala, celebrada el 23 de septiembre, reservaba sorpresas. La triunfadora contra todo pronóstico fue Homeland, una serie sobre una agente de la CIA envuelta en una compleja trama de terrorismo, guerra y servicios de Inteligencia. Homeland se llevó seis estatuillas, incluida la de Mejor Serie Dramática, y desbancó a Mad Men que había ganado el premio las cuatro ediciones anteriores.

La sorpresa no fue tanta en el caso de la Mejor Serie Cómica: Modern Family. Es la tercera vez que este falso documental sobre las vicisitudes de una familia norteamericana se alza con la estatuilla. Para saber por qué estas series tienen millones de seguidores en todo el mundo, El Periódico del Estudiante habla esta semana con Javier Hernández, profesor de cine de la Universidad Europea de Madrid.

Según el experto, "todas estas series tienen en común que incorporan elementos políticamente incorrectos. En el caso de Modern Family se habla de las fisuras en la familia. Mad Men aborda temas como el machismo o las infidelidades en la sociedad neoyorkina de los años 60, y Homeland tiene como trasfondo la guerra de Iraq y el terrorismo".

En Homeland el sargento de la Marina Scott Brody regresa a casa ocho años después de su desaparición en Irak, tiempo en el que ha estado preso en manos de Al Qaeda y en el que le han dado por muerto. Para muchos es un héroe, pero Carrie Mathison, una impulsiva agente de la CIA, sospecha que puede ser un traidor que estaría preparando un ataque contra Estados Unidos. En palabras de Javier Hernández, "se trata de una serie dramática con tintes de thriller político que toca elementos oscuros que funcionan muy bien entre el público, como la guerra y el terrorismo. Saca a la luz los trapos sucios de la sociedad norteamericana, cosa que sucede en otras series de éxito como The Wire". La historia transcurre además con muchos momentos de acción y giros argumentales. "Me llamó mucho la atención su guion, la conexión de los personajes con conflictos internos y la variedad de tramas", explica Javier Hernández sobre la exitosa serie.

Con todo ello no es extraño que, pese a llevar solamente una temporada en antena, Homeland haya desbancado a Mad Men como mejor serie dramática. Y eso que según el profesor de cine, "es mucho mejor que Homeland desde el punto de vista del diseño y la producción".

Mad Men cuenta la historia de una agencia de publicidad en el Nueva York de los años sesenta y de su protagonista, el director creativo Don Draper. Su excelente ambientación --tras la que hay un importante trabajo de documentación-- y las magníficas interpretaciones de sus protagonistas, han hecho de ella una de las series más aclamadas por el público. "En la serie se cuidan mucho elementos, como el vestuario, el mobiliario, el atrezzo o la ambientación. Es una serie modélica en ese sentido y durante los últimos años se le ha dado mucha importancia en la industria de las series", dice Javier Hernández. Si hubiera que criticar algo de Mad Men, sería la lentitud con la que transcurren algunas temporadas. "Es una serie dramática con un tempo muy lento", asegura.

Frontera entre la ficción y el documental

Otra de las triunfadoras de la gala de los premios Emmy ha sido Modern Family, una comedia de situación o sitcom (en inglés) sobre una peculiar familia formada por un padre, sus dos hijos y sus respectivas parejas e hijos. Según el profesor de cine de la Universidad Europea de Madrid, "el éxito de esta serie radica fundamentalmente en el amplio elenco de personajes con el que cualquier persona se puede identificar". Además, la serie está realizada en formato de falso documental y los personajes hablan directamente a la cámara durante los acontecimientos que surgen a lo largo de los episodios. "Tiene un toque de reportaje televisivo que se combina con diálogos clásicos de la comedia de situación, al estilo de series de gran éxito en los 90 como Friends", detalla el experto.

Modern Family es, según Hernández, una comedia de situación "actualizada" que "se adentra en el terreno documental" y tiene algo que los entendidos llaman common people, o traducido al castellano: gente común. "Es una línea que se viene utilizando mucho los últimos años en las series y que parte de la pregunta: ¿qué quiere ver la gente de la calle?", explica el profesor de cine. El tema principal de Modern Family son, precisamente, los nuevos modelos de familia que escapan de lo tradicional y retrata abiertamente a gays y lesbianas. Su éxito abre las puertas para que sigan otros.

Como en cualquier otra serie cómica, otra de las claves del éxito son sus actores y sus guionistas. "Son todos enormes profesionales. Los guionistas tienen una gran experiencia y son especialistas en crear situaciones cómicas", comenta Javier Hernández. Modern Family utiliza lo que en lenguaje audiovisual se conoce como reparto coral en el que no hay un único protagonista.

La serie gira en torno a tres familias relacionadas a través de un padre y sus dos hijos, Claire Dunphy y Mitchell Pritchett. El padre está casado con una mujer más joven que él de origen latino que tiene un hijo. Claire es un ama de casa casada con Phil, un agente inmobiliario y autoproclamado como padre cool (guay en español), padres de tres hijos: Haley, la típica adolescente más preocupada por su estatus social que por sus estudios, Alex, la inteligente hija mediana y Luke, el poco convencional hijo pequeño. Y el hermano de Claire, Mitchell, es abogado y junto a su pareja Cameron han adoptado a una niña vietnamita llamada Lily.

Según el experto en cine, los resultados de la última gala de los Premios Emmy denotan "un cambio de gusto" en el espectador. En cualquier caso, cada vez hay más gente enganchada a las historias por capítulos, auténticos serieadictos.

 

 

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