A mi querida cama

 

Gilmar, IES Ángel Sanz Briz (Casetas)

A mi querida cama:

Cada hora que pasa te echo más de menos. Cuando llego cansado de las clases, entro en casa, dejo mi mochila, me dejo caer encima de ti y cierro los ojos; mis piernas, mis brazos, todo mi cuerpo se relaja encima del colchón blandito y fresco.

Cuando regreso cansado, tú haces que reponga las fuerzas. Siempre has sido mi sitio favorito para descansar.

Pero claro, por las mañanas, cuando suena la alarma, lo que menos deseo es levantarme de ese refugio calentito. La cama, tú, querida amiga, no me dejas levantarme, es como si me dijeras: ¡No por favor, no, te levantes, quiero estar más rato contigo!

A veces es como si realmente me hablaras. Entonces, hago un gran esfuerzo, me estiro, abro los ojos y me levanto porque debo ir a clase. Un nuevo día comienza y debo espabilar. Pero bien sabes que es sólo una separación temporal. A las pocas horas siempre nos volvemos a ver.

Hasta pronto

 

 

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