Mala experiencia

 

Javier Vicente, 3° de ESO. La Salle Montemolín

Una tía de mi abuela se quedó huérfana a los 15 años. Vivía en Madrid y se trasladó a Zaragoza para vivir con mi abuela. Al principio lo pasó mal y estuvo un tiempo sin ir al colegio y llorando casi siempre. Poco a poco se fue olvidando de eso y miró adelante.

Hasta los 18 años estuvo estudiando. Cuando acabó, se puso a trabajar en una fábrica de jerseys. Los primeros meses fueron duros. Cobraba muy poco y le daba algo de dinero a mi abuela para mantenerla. Trabajó bastantes años en esa empresa, pero quebró y la despidieron.

A sus 27 años se casó y tuvo varios hijos. Durante dos años se dedicó al cuidado de la casa, pero encontró trabajo en una oficina. Le fue muy difícil porque ni a ella ni a su marido les coincidían los horarios para recoger a los niños del colegio, así que varios meses después dejó el trabajo.

A sus 50 años, sus hijos ya habían crecido y podían ser independientes, así que se apuntó a una asociación para mujeres en las que se realizan actividades culturales y pasan el tiempo juntas. Con 64 años le diagnosticaron una enfermedad, pero la superó gracias a su esfuerzo y al ánimo que recibía de las personas que le rodeaban.

Mi tía abuela tiene una capacidad de supervivencia y un coraje que pocas personas tienen, porque sufrió mucho en su infancia y ahora está feliz con su familia y muy agradecida a mi abuela por ese tiempo que la cuidó.

 

 

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