Compras solidarias y sostenibles

 

Los tres colegios La Salle de Zaragoza reciben el reconocimiento de centros educativos por sus programas de Comercio Justo

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Según Naciones Unidas, más de mil millones de personas en todo el mundo viven con menos de un dólar al día, es decir, en condiciones de pobreza extrema. Las causas que dan lugar a esta pobreza son muchas y muy variadas. Una de las más importantes son las leyes del comercio internacional, basadas en la liberalización de los mercados. El Comercio Justo es un sistema comercial alternativo que tiene por objetivo mejorar el acceso a los mercados de los productores más desfavorecidos y cambiar las reglas del comercio internacional que consolidan la pobreza y las desigualdades en el mundo entero.

Actualmente existe una gran variedad de productos de Comercio Justo tanto en las estanterías de los supermercados, como en las tiendas vinculadas a organizaciones no gubernamentales. También la sociedad está mucho más concienciada con la necesidad de romper con las normas que rigen la compra y venta de productos entre los países del Sur y del Norte. Una prueba de ello es el reconocimiento de Centro Educativo por el Comercio Justo que los tres colegios La Salle de Zaragoza recibieron la semana pasada por sus buenas prácticas en este ámbito.

Estos centros de la capital aragonesa comenzaron en el año 2008 a trabajar "de forma sistemática" temas relacionados con el Comercio Justo. Eugenio Villaescusa es el profesor responsable de las actividades y explica que "antes se realizaban acciones de sensibilización en todas las etapas educativas, tanto en temas de Educación al Desarrollo como de Comercio Justo". Desde hace cuatro años, el objetivo de los centros ha sido "eliminar las barreras que permiten un comercio con justicia dirigiendo las actividades a toda la comunidad educativa, tanto a alumnos, como a padres y profesores". Su implicación y el gran número de acciones que realizan al cabo del año, les han valido el nombramiento que otorga el programa europeo "Ciudades por el Comercio Justo".

Ventajas para todos

Muchos de los productos que se venden en los centros La Salle llevan el sello Fairtrade. María Jesús Sanz es la presidenta en España de este certificado, que acredita que los productos que el consumidor adquiere proceden del Comercio Justo. Sanz define este tipo de comercio como "aquel que cumple determinadas características, entre ellas, que el productor cobre acorde a la calidad de su producto". Un ejemplo es el del café, que cotiza en bolsa y su precio viene establecido por la Bolsa de Londres. "El precio del café de Comercio Justo está por encima del precio establecido en el mercado convencional. Esa diferencia no solo repercute en el productor sino que beneficia a toda su comunidad".

Según Sanz, en los países desarrollados, las administraciones asumen habitualmente el acceso de los ciudadanos a la educación, la sanidad o infraestructuras determinadas, pero esto no sucede de la misma forma en los países en vías de desarrollo. "En las comunidades donde hay producción de Comercio Justo, el porcentaje de más que el productor saca de la venta de sus productos se invierte en construir escuelas, dar becas de estudio o proveer a farmacias populares, entre otras cosas", apunta la presidenta de Fairtrade.

A su vez, las comunidades también deben cumplir con una serie de reglas a la hora de producir o fabricar este tipo de productos, como son las buenas prácticas en agricultura, el respeto al medio ambiente, la igualdad laboral entre hombres y mujeres, y la prohibición total y absoluta del trabajo infantil.

Así, los consumidores no solo realizan una compra solidaria, sino también justa y sostenible. Por eso, según la presidenta de Fairtrade, no puede compararse el precio de un producto de Comercio Justo con el precio que tiene ese mismo producto en oferta. "Estamos hablando de productos elaborados con determinadas características, que son recolectados a mano, fabricados con mucho mimo y con materias primas de gran calidad", dice.

Alimentos, productos de higiene y cosmética, ropa, juguetes, papelería, decoración, bisutería o muebles, son las principales gamas de productos de Comercio Justo que podemos encontrar en el mercado. A la hora de comprar este tipo de artículos podemos guiarnos por la etiqueta Fairtrade, en el caso de los alimentos, u optar por las tiendas vinculadas a las oenegés cuando se trate de artesanías y abalorios. Cada vez más cadenas de distribución optan por vender alimentos de Comercio Justo, lo que "abre el abanico, porque te permite adquirir ese producto debajo de tu casa". Sin embargo, la venta de artesanía han disminuido desde el inicio de la crisis, lo que María Jesús Sanz indica: "Es una pena, porque este tipo de productos está vinculado en ocasiones a los productores más pobres, que no disponen de tierras y trabajan solo con sus manos".

Visita: www.lasalle.es y www.ciudadjusta.org

 

 

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