Al teatro rodeados de ondas

 

Ciencia Viva presenta 'Oh!ndas', una obra teatral con científicos y experimentos

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

¡Estamos rodeados! Sí, pero de ondas. Muchos de los aparatos que utilizamos a diario funcionan gracias a distintos tipos de energía que no son visibles al ojo humano. Desde las microondas para calentar la leche o llamar por teléfono, pasando por las de radio para poner la tele o abrir la puerta del coche, hasta los rayos ultravioleta para ponerse moreno, o los rayos X que muestran lo más profundo de nuestro ser.

El mundo necesita cada vez menos cables para funcionar, y eso se lo debemos a las ondas. Por ese motivo, el programa Ciencia Viva del Gobierno de Aragón y el grupo de animación infantil PAI han creado Oh!ndas, "una obra que mezcla el teatro con el contenido científico como nunca antes se había visto". Así lo explica José Luis Cebollada, profesor de Ciencias del IES Azucarera de Zaragoza y uno de los responsables del programa educativo.

Cebollada contactó hace un año con la PAI para poner en marcha un proyecto que combinara la interpretación con los experimentos científicos sobre el escenario. La obra ha tenido un gran éxito y ha sido la ganadora en la categoría 'A escena' del concurso nacional Ciencia en Acción. Este certamen es la versión española del concurso europeo Science on Stage que tiene por objetivo sacar la ciencia de las aulas y los laboratorios.

¿Pero por qué son tan importantes las ondas? Muy sencillo: "Vivimos completamente rodeados de ellas, sin embargo, todavía existe un gran desconocimiento sobre su funcionamiento". Tal y como explica José Luis Cebollada, los seres humanos tenemos una relación un poco rara con las ondas: "Las más peligrosas son las que más nos gustan". Un ejemplo son los rayos ultravioleta, los responsables de que más de uno se ponga como un conguito en verano. "Este tipo de ondas tiene una cantidad de energía que resulta dañina para el ser humano", apunta el profesor, que recuerda que "las ondas más peligrosas son las que tienen una energía igual o superior a la de los ultravioleta".

En cambio, peor fama tienen las microondas o las ondas de radio. Ellas son las responsables de que podamos calentarnos la comida que nos han dejado preparada cuando llegamos a casa después de una larga mañana de clases, o de que podamos divertirnos escuchando música o hablando con nuestros amigos por el teléfono móvil. Según el responsable de Ciencia Viva, "la mayoría de la gente piensa que este tipo de ondas son las más perjudiciales para la salud, pero, desde el punto de vista de la energía, el mando a distancia de la televisión es más dañino que un microondas".

Todas estas creencias están muy asentados en la sociedad "debido al recelo que surge cada vez que aparece una nueva tecnología que se asienta en nuestra vida". Por eso, uno de los objetivos de Oh!ndas es romper estos falsos mitos. "Lo primero que hay que tener en cuenta para perderle el miedo a las ondas es que muchas atraviesan nuestro cuerpo y son totalmente inofensivas", dice Cebollada. Al menos hasta que se la ciencia diga lo contrario, porque "no está demostrado que estas ondas sean dañinas. Pensar que un teléfono móvil afecta a nuestro cerebro, va en contra de los conocimientos científicos más establecidos".

Un viaje en el tiempo

De lo que no duda el profesor es de que cada día tenemos más dispositivos inalámbricos y de que absolutamente todos funcionan con ondas. Sin embargo, las ondas tienen cada vez peor fama. Otra buena forma de perderles el miedo es saber cómo se comportan, y para ello, no hay nada mejor que experimentar.

Eso es precisamente lo que propone Oh!ndas. Oswaldo Felipe, de la PAI, comenta que el objetivo de la obra es "motivar a los chavales a que se pregunten por qué ocurre lo que ocurre". Se trata de una obra para que la gente se lo pase bien, se sorprenda, se asombre y, sobre todo, ponga a trabajar el músculo que más energía consume: el cerebo. "No se trata de una clase magistral. Hay una parte de ficción, además de ciencia y muchos experimentos".

Oh!ndas narra las aventuras de dos científicos, Oriol Coulomb y Silvano Pi, que por primera vez en la Historia hacen un intercambio de materia a través del tiempo. "Para ello cuentan con un navegador de materia sólida que emplea las ondas como medio de transporte", dice el actor. En su primer viaje al pasado, los científicos contactan con Nikola Tesla, "uno de los grandes olvidados de la historia de la ciencia", según Cebollada.

A principios del siglo XX, Tesla inventó un montón de cosas, entre ellas, la bombilla sin filamentos, que puede considerarse la primera bombilla de bajo consumo de la historia. Además Tesla es, junto a Thomas Edison, el responsable de que hoy en día tengamos luz eléctrica en nuestras casas. Uno de los objetivos del científico era llevar la corriente eléctrica en cantidad suficiente y con seguridad a los hogares, que entonces se iluminaban con lámparas de gas. Para ello tuvo que dar con la corriente alterna, cuyas siglas son AC-DC.

Pero Tesla no es el único científico que aparece en la obra. También hay otros que seguramente se han colado alguna vez en tus libros de texto: Newton, Einstein, Hertz, Marconi o Faraday. Todos ellos realizaron descubrimientos importantes que marcaron un antes y un después en el conocimiento que los seres humanos tenemos sobre las ondas y todos ellos aparecen de alguna manera en la obra.

Aunque, según explica Oswaldo Felipe, de la PAI, los viajes en el tiempo y la aparición de estos importantes científicos no es lo único alucinante que pasa sobre el escenario. En la obra también hay láseres, máquinas de humo, pizarras interactivas, personas electrocutadas (o casi) y agujereadas (o no), posesiones, lecturas del pensamiento y del estómago de las personas, etc.

"Algunos de estos experimentos no son reales. De todo lo que sucede durante la obra, la mayoría es física pero también se cuela algún truco escénico. De los trucos no hablamos pero si de física. Desentrañaremos la física que hay debajo de los experimentos para que la gente la pueda comprender", apunta el actor.

De esta forma, como si de un laboratorio real se tratase, los personajes experimentarán con la máquina de ondas, la resonancia, la jaula de Faraday, el mando de la Wii, las pizarras digitales, las figuras de Lissajous o la bola de plasma. "También romperemos alguna copa y jugaremos con los láseres, la luz y el sonido", explica Felipe.

La PAI llevará la obra a distintos escenarios de la capital aragonesa durante los próximos meses. A finales de noviembre estará en el Colegio Británico, y durante el mes de enero, en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza. Los centros interesados pueden solicitar más información en el correo pai@pai.com.es ó en el 976 33 63 99. El espectáculo cuenta además con una Guía Didáctica que permite ampliar los contenidos y reproducir algunos de los experimentos en clase. Una oportunidad para aprender una nueva lección: "Lo fundamental es que hay ondas por todas partes y que las utilizamos continuamente. No tenemos que pensar cosas raras que nos calientan la cabeza", comenta Oswaldo Felipe.

Visita: catedu.es/cienciaviva y www.pai.com.es

 

 

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