El difícil camino al triunfo

 

Ainara Navarro Arruza, El Pilar Maristas

Los días de Carlota transcurrían entre la lectura, el estudio y la escritura de todo aquello que presenciaba en su día a día con sus preciosos ojos color avellana. Su lucha por ser escritora cada vez era más difícil; no le llegaban las oportunidades de salir a la luz, la suerte casi nunca estaba de su parte y, cuando alguna vez lo estaba, perdía esa oportunidad cometiendo algún error o siendo despedida sin miramientos.

Su vida no era muy acogedora tampoco: soltera, sin hijos y sin tener éxito en el amor. Ella no paraba de luchar, cada día recorría las calles de Nueva York publicando su historial en cualquier farola, centro comercial o depositándolo en el parabrisas de los coches mal aparcados junto a la acera. Se pasaba todos los días haciendo lo mismo, sin triunfar en absoluto, hasta que un día en el que se encontraba completamente triste y desesperada sin tener apenas ganas de escribir, el teléfono sonó y escuchó una voz suave femenina que le preguntaba por sus conocimientos en el mundo literario. El sueldo que recibiría no sería lo suficiente para sacar su vida adelante, pero se conformaba con cualquier oferta con tal de estar ocupada y demostrar que valía para algo, que no sólo servía para limpiar y cuidar su domicilio sin poder pagar siquiera el alquiler, sino que podía aprovechar esta oportunidad para ser feliz comenzando una nueva vida. Poco a poco se iba adentrando en este mundo y consiguiendo publicar algunos artículos.

Un día decidió escribir sobre su vida, una vida dura, triste y en la que siempre se había sentido abandonada. Vivió el principio de sus días en un orfanato donde no le trataban muy bien ni a ella ni al resto de sus compañeros. A la edad de doce años fue adoptada por un hombre que sólo la quería para trabajar y limpiar todo su domicilio. Cuando no aguantó más se escapó de ese infierno poco después. Hasta la edad legal estuvo malviviendo en la calle ayudada por los albergues de vez en cuando, hasta que comenzó a escribir con los pocos conocimientos que tenía (y lo poco que sabía lo había aprendido en el orfanato) cómo pasaba sus días. Los relatos, los iba pegando en las paredes y un señor que le observaba le ofreció figurar en un periódico consiguiendo así un poco de dinero para introducirse en un hogar. Una vez terminado, su libro fue publicado con la ayuda de su jefe y logró cosechar un tremendo éxito, ya que miles de jóvenes mujeres se veían en la misma situación. Su vida dio un giro de ciento ochenta grados y empezó a ver la luz de su futuro, la suerte empezaba a estar de su lado. Por una vez Carlota sonreía ante su triunfo, y reconoció que para conseguir las metas que te propongas hay que luchar día a día.

 

 

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