El silencio ruidoso

 

Bianca Stan, 2º ESO IES Juan de Lanuza

A las tres y media de la tarde, la familia Ramírez estaba comiendo en el comedor. María, la madre, estaba terminando de recoger la mesa y Carlos, el padre, estaba leyendo el periódico como siempre hacía.

Los dos se encontraron en la habitación, donde se miraban despectivamente. Mientras Carlos se lavaba los dientes, María se vestía. Carlos sabía adónde iba y, como todos los sábados, se vestía elegantemente para ir al Club del libro, como a ella le gustaba decir siempre.

Al salir por la puerta, se miraron y no se dirigieron ninguna palabra, tal y como habían pasado todo el día. Eran como perfectos desconocidos.

María se quedó pensativa, pero enseguida reaccionó y ella también subió a la habitación, se duchó y se vistió elegantemente. Diez minutos después, salió por la puerta felizmente.

María llegó antes que Carlos y se acomodó alegremente en el gran sofá del salón principal. Carlos llegó, se sentó al lado de María, pero su cara mostró un extraño gesto, porque observó que María tenía un llamativo olor a hombre. María también se extrañó al ver rastros de pintalabios en el cuello de Carlos.

Tras unos momentos, Carlos fue a su despacho y cogió unos papeles y un bolígrafo y los dejó en la mesita de noche de María, luego se puso a hacer las maletas. Al ver los papeles, María empezó a recoger sus cremas del baño. Los dos, sin dirigirse la palabra. Reinaba un silencio ruidoso.

 

 

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