El chico del faro

 

Daniel Crestelo, 3º ESO IES Ítaca

La brisa marina acariciaba con fuerza las hojas de las palmeras de la isla, que bailaban al compás del viento. Muy cerca de la playa, se hallaba una cabaña de madera no muy grande. Aquella cabaña era de alquiler para la gente que quería pasar unos días en la playa.

Hace un mes llegó a la cabaña una familia americana. La familia estaba formada por Peter y Emily, un matrimonio feliz y unido, y sus hijas, Elayne y Charlotte, de catorce y cinco años. Todo comenzó el día seis de julio.

La familia acababa de alquilar la cabaña durante una semana y los padres de Elayne habían salido a pasear. Elayne estaba a cargo de su hermana Charlotte. Decidió encender la televisión pero no había señal. Intentó distraerse con una revista pero fue imposible, la había leído muchas veces y ya se sabía varias partes de memoria. Llegó el momento en el que no aguantó más. Estaba en la playa y encerrada en una cabaña. Suspiró, y dejando a su hermana sola, abandonó la cabaña.

Las gaviotas sobrevolaban la isla mientras Elayne caminaba como una ingenua disfrutando de la brisa marina. Decidió tumbarse sobre la arena de la playa y contemplar el paisaje del mar. Fue entonces, cuando divisó el faro.

Allí, plantado en la arena, se encontraba un faro de unos quince metros. Era de color rojo y blanco y parecía bastante deteriorado. Elayne no lo dudó, se acercó y entró.

La puerta del faro estaba rota y el suelo del interior también. Elayne divisó unas escaleras de caracol. Sin dudarlo, Elayne comenzó a subir las escaleras pese a tener algunos peldaños rotos.

Cuando llegó a la cima, divisó que el faro tenía una luz para atraer a los barcos. Seguramente, rota y desgastada desde hace mucho tiempo. Pero aquella no fue la única sorpresa. Tirado en una esquina, se hallaba un chico de la edad de Elayne. Cuando abrió los ojos, se sobresaltó:

--¿Qué haces aquí? --preguntó él.

A primera vista parecía un ser antipático. Era moreno y tenía los ojos marrones. Su ropa estaba deteriorada y tenía varias heridas en su pierna derecha. Elayne no dudó en responder:

--He venido a explorar...
--¿Qué dices? --preguntó nuevamente él.
--Mi familia y yo hemos alquilado la cabaña de madera que se encuentra aquí al lado. Mi nombre es Elayne.
--Entiendo. Yo soy Luke. Hace años que nadie alquila esa casa por lo que pasó.
--¿Qué ocurrió?
--La gente que alquilaba la casa desaparecía por arte de magia.

En ese mismo momento, se oyó un grito desde la cabaña. Elayne y Luke corrieron hacia ella. La madre de Elayne estaba llorando.

--¿Dónde estabas? ¿Dónde está tu hermana? --preguntó ella.

Su padre iba a darle una bofetada cuando su madre le detuvo.

--No sé mamá. Yo me he ido y he conocido a Luke y...
--¡Vamos a buscar a tu hermana! --exclamó su padre.

Elayne y Luke buscaron por un lado y los padres de Elayne tomaron otro camino para buscar a la desaparecida.

--¡Charlotte! --gritaba Elayne continuamente.

Recorrieron la playa entera en busca de Charlotte pero no encontraron nada hasta que Luke gritó:

--Creo que la he encontrado.

Así era. Charlotte se hallaba en un pequeño rincón del faro.

--¿Qué haces aquí Charlotte? --preguntó Elayne.
--Vi cómo te marchabas y salí a buscarte...

Elayne agarró la mano de su hermana con fuerza y volvieron a la cabaña. A partir de ese momento, los días pasaron tranquilos. El día en el que la familia debía regresar a su hogar, Elayne subió al faro para despedirse de Luke.

--Adiós Luke, me voy.
--Antes de que te vayas, quiero decirte una cosa. Es mentira lo de que la gente que alquilaba la casa desaparecía. La verdad es que la suelen alquilar constantemente. Te mentí porque me gusta estar solo, sin compañía, pero tú me has caído genial. El problema es que cuando era pequeño me abandonaron en esta playa y un hombre me adoptó pero pronto murió. Ahora vivo yo solo, sin compañía.

--¿Quieres venirte con nosotros? --le propuso Elayne.
--No, gracias. Esta es mi casa --respondió él.

Elayne abandonó el faro con una sonrisa en su rostro. Cuando se marchó en el avión, se dio cuenta de que estaba equivocada. Desde lo lejos, se podía observar un fuerte e intenso destello.

 

 

foto

 

» Subir
» Imprimir página
» Más noticias de Rincón Literario

 

 
Contacto | Aviso Legal | Inicio

Desarrollado por DiCom Medios, S.L.
© Prensa Diaria Aragonesa

Ibercaja Gobierno de Aragón