Marea multicolor

 

Las protestas sociales contra los recortes tienen nombre y color. Las tijeras dentro de una señal de prohibido se han convertido en un símbolo

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Las protestas sociales contra los recortes tienen nombre y colores. España se enfrenta actualmente a un gran déficit público, es decir, el Estado lleva tiempo gastando más de lo que ingresa. El gobierno ha tenido que tomar medidas para estrechar esta diferencia en las cuentas públicas. Una de ellas ha sido reducir el gasto público en ámbitos como la Educación o la Sanidad.

Para protestar por esta situación, en el último año han surgido en Aragón distintas mareas multicolores que se corresponden con los principales colectivos afectados por los recortes. De esta manera la marea verde, la más conocida y numerosa, representa la protesta en el ámbito educativo; la blanca, a todos los trabajadores del ámbito de la Sanidad; y la naranja, a los Servicios Sociales. Pero lo que hay detrás de estas mareas son miles de funcionarios y trabajadores: profesores, médicos, enfermeros, auxiliares sanitarios, trabajadores sociales, etc. que se han visto afectados directamente por la crisis económica y han decidido agruparse en una nueva forma de activismo social. Enrique Gastón, profesor titular de Sociología de la Universidad de Zaragoza, analiza para el estudiante el fenómeno 'marea' que ya se ha convertido en un nuevo movimiento social para la acción política.

Según Gastón, todas estas mareas tienen puntos en común. "Todas surgen de forma espontánea en un entorno hostil, salvo para los grandes beneficiarios del modelo de mercado, y todas intentan no tener una organización". Esto no quiere decir que sean desorganizadas, sino que las organizaciones con una estructura mucho más cerrada, como los partidos políticos y sindicatos, "resultan poco atractivas" para los ciudadanos de a pie. Las tijeras dentro de una señal de prohibición (ver portada) se han convertido en uno de los símbolos de los protestantes.

Entre las causas de la aparición de las mareas figura el malestar por los recortes sociales del gobierno, una política que "se enmarca dentro de lo que se está haciendo en otros países de Europa y del resto del mundo". Para el experto, estos recortes "no solo se aplican para reducir el déficit, sino para modificar el modelo de sistema económico".

Otra de las claves para que la gente se agrupe en estas nuevas formas de acción social es la crisis de los partidos políticos con los que los ciudadanos no se sienten representados. Según Gastón, hay un malestar porque estas instituciones no son claras con sus objetivos. "Los partidos socialistas apenas hablan de socialismo, los comunistas no hablan de comunismo, y los capitalistas responden a los intereses del mercado".

Los ámbitos más afectados por los recortes sociales coinciden con lo que se conoce como los 'pilares' del Estado de Bienestar. El concepto de Estado de Bienestar surge en el año 1945 y se utiliza para designar un modelo de organización social en la que el Estado provee ciertos servicios y garantías sociales a todos los habitantes de un país.

Gastón explica que este tipo de Estado surge para paliar las desigualdades que crea el mercado, "que es eficaz en producción pero creador de injusticias". Así, los pilares del Estado de Bienestar son, básicamente, el sistema educativo y sanitario, el sistema público de servicios sociales, el sistema de pensiones, las políticas de empleo, la vivienda y el sistema de atención a la dependencia.

En palabras del profesor de Sociología de la Universidad de Zaragoza, los recortes afectan sobre todo a los perdedores del mercado. Se entiende por perdedores los colectivos de pobres, pensionistas, inmigrantes, excluidos, enfermos, discapacitados y jóvenes, todos aquellos que "no son rentables económicamente para el sistema por la razón que sea".

Sin embargo, el sociólogo afirma que "lo público tampoco es la solución definitiva", ya que por un lado, "no es suficientemente fuerte para atender todas las necesidades", y por otro, "corre el riesgo de burocratizarse y de que los burócratas le cojan el gusto a aprovecharse de su situación".

Aún con todo las mareas han conseguido llevar el debate sobre los recortes a la opinión pública. Los colores son un símbolo y cada marea tiene sus propias actividades de protesta: encierro, recogida de firmas, informe sobre la situación actual del sector, actos de protesta, etc. Estos movimientos son locales pero se coordinan con otras iniciativas del resto de España. Internet es clave para difundir sus mensajes y coordinarse. Sin embargo, el profesor universitario también recuerda que los movimientos sociales no tienen una finalidad de ganar y que a veces "terminan haciéndole el juego al poder", siendo precisamente movimientos que intentan combatirlo. "Es importante que haya organizaciones para la acción política pero también lo es que su organización no se coma la acción política ni la frene".

 

 

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