Una infancia protegida

 

El Día Universal del Niño conmemora cada 20 de noviembre la firma de la convención de los derechos de los más jóvenes

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Cada 20 de noviembre se celebra en todo el mundo el Día Universal de la Infancia. Esta jornada sirve para conmemorar la firma, en el año 1989, de la Convención Universal de los Derechos del Niño por parte del Consejo General de Naciones Unidas. El pasado martes se cumplieron 23 años de este hito en la historia de la humanidad, ya que se trata de "la primera vez que hay una ley que recoge los derechos de los niños y de las niñas como los de cualquier otro ciudadano".

Así lo explica Maribel Martínez, coordinadora del comité aragonés de Unicef (Agencia de Naciones Unidas para la Infancia). El documento contempla 53 derechos y cuatro principios fundamentales: derecho a la supervivencia y al desarrollo, derecho a la no discriminación, principio de interés superior del niño --"siempre que un niño esté relacionado con cualquier decisión, su interés tiene prioridad"-- y principio de participación de la infancia, por el cual "todos los niños tienen derecho a que su opinión sea tenida en cuenta".

Sin embargo, que los derechos del niño estén reconocidos no significa que siempre se lleven a la práctica. Según la responsable de Unicef, en los últimos años el mundo ha avanzado mucho en la consecución de esos derechos en ámbitos como la Salud o la Educación. "En 20 años se ha reducido en un 40% la mortalidad infantil en menores de 5 años". Aún así, recuerda: "Todavía hoy mueren cada día 19.000 niños menores de 5 años por causas evitables, como pueden ser una neumonía, una diarrea o el propio parto".

Los progresos también se han producido en materia de educación. La coordinadora de Unicef comenta que "hace 20 años, 10 millones de niños no tenían acceso a la Educación Primaria, y esta cifra se ha reducido actualmente a 61 millones". No obstante, la falta de acceso a la educación sigue afectando más a las niñas. "Mientras que en Primaria casi se ha conseguido la paridad, en Secundaria la diferencia continúa siendo abismal". Una de las causas de esta desigualdad es la falta de agua potable. En los países en vías de desarrollo las mujeres son las encargadas de ir a buscar agua para llevarla a los hogares si no hay grifos ni pozos cerca de sus casas. "Sin acceso a agua potable, muchas niñas abandonan los estudios para cubrir las necesidades básicas de sus familias", dice Martínez.

Los desafíos del milenio

Pese a los avances que se han conseguido, la infancia es siempre el colectivo más afectado por la pobreza. "La pobreza genera desnutrición infantil y, en cualquier foco de pobreza o de conflicto armado, los niños son siempre los más vulnerables", asegura Martínez. Para reducir la pobreza y la desigualdad en el mundo, Naciones Unidas planteó en el año 2000 una serie de metas a cumplir antes de que llegase el año 2015. Es lo que se conoce como Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). De los nueve objetivos contemplados en esta declaración, seis de ellos están estrechamente relacionados con la infancia.

A falta de dos años para que venza el plazo de los ODM, se puede afirmar que "hay objetivos, como el de reducir a la mitad las personas sin acceso a agua potable o la tasa de mortalidad infantil, que si se van a conseguirse. Otros, como el de la falta de servicios de higiene y saneamiento, no se lograrán", explica Martínez. A ello contribuye en parte la crisis económica, que ha frenado las ayudas y ha hecho subir los precios de los alimentos, lo que conlleva crisis alimentarias.

El día menos pensado en España

Algo parecido a sucedido también en nuestro país. La coordinadora de Unicef asegura que "en España siempre ha habido una tasa de pobreza infantil en torno al 20%" y dice que la crisis ha agravado esta situación. Las medidas que se han tomado para reducir la pobreza española a favor de la infancia no han sido efectivas, y ahora la tasa de pobreza afecta al 27,2% de los niños y niñas, según el último informe Unicef sobre la situación de la Infancia en España, que lleva por título El impacto de la crisis en los niños.

Pero, claro, la situación de pobreza de un niño en España no es la misma que la de un niño en el África subsahariana. "Cuando hablamos de un niño en España que es pobre, hablamos de niños que no están bien alimentados, que no tienen capacidad para acceder a determinados servicios sanitarios, que pierden su hogar o que no tienen acceso a ocio", explica Martínez que añade, además, que "es la primera vez que la pobreza en España tiene rostro de niño", porque hasta ahora era más habitual que afectara a las personas de Tercera Edad. Unicef calcula que hay actualmente más de dos millones de niños en España que viven por debajo del umbral de pobreza, lo que quiere decir que los ingresos de sus familias están por debajo del 60% de la media de ingresos por hogar del país.

 

 

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