En mi país

 

Elena Álvarez, Colegio La Salle Montemolín

Me gustaría que mi país tuviera un gran estuche. Un estuche con lápiz, goma, bolígrafo, rotuladores, pinturas, pegamento y regla. El lápiz serviría para escribir nuestras malas acciones y pensamientos; al estar a lápiz, se podrían borrar con la goma. El boli serviría para escribir los sentimientos buenos; al estar a tinta, permanecerían para siempre.

Los rotuladores los usaríamos para escribir nuestros sueños y metas en la vida a colores. Las pinturas las utilizaríamos para hacer nuestra vida a color, y no en blanco y negro, triste. El pegamento, para pegar corazones y sueños rotos, para recomponer ilusiones. Y la regla para que nos guíe hacia el camino recto, por el buen camino.

También me gustaría que hubiera una fábrica de besos. ¿Por qué? Porque recuerdo aquellas veces que, cuando era pequeña y me encontraba a algún amigo de mis padres, me decían que le diera un beso, pero yo era muy vergonzosa y contestaba que no. A continuación siempre oía la típica frase de mi madre: "Es que no los tiene fabricados". Por eso necesitaríamos una fábrica de hacer besos, para que nadie se quedara sin uno.

Además de esto, también me gustaría que en mi país hubiera un manual de instrucciones para la vida. Así, con él, no cometeríamos errores y fallos innecesarios e iríamos por el buen camino. En este manual debería aparecer también alguna idea para que la vida no fuera tan monótona y rutinaria, alguna sugerencia para que hiciera que cuando nos cayéramos, nos pudiéramos levantar más fuertes.

Si hubiera todo esto en mi país, creo que todos seríamos felices y viviríamos con la sonrisa siempre puesta. Solamente hace falta creer en estas cosas, y la vida será más agradable.

 

 

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