Movilidad sostenible

 

Cada vez más ciudades apuestan por un nuevo sistema de transporte basado en vehículos que no emiten dióxido de carbono

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

El transporte es la actividad humana que más energía primaria consume y una de las principales fuentes de emisión de gases contaminantes de efecto invernadero y de generación de ruido. El uso de coches particulares se ha convertido en algo muy habitual en nuestra sociedad, dando lugar a las ya conocidas expresiones como la de coge el coche hasta para ir a comprar el pan. Otros sistemas se han abierto paso en las grandes ciudades españolas y europeos durante los últimos años como una alternativa al medio de transporte por excelencia.

Estos nuevos sistemas: autobuses públicos, tranvías, bicicletas o vehículos eléctricos, forman parte de un nuevo modelo que se conoce como 'movilidad sostenible'. La movilidad sostenible consiste, básicamente, en desplazarse de un sitio a otro con el mínimo impacto en el medio ambiente, evitando los ya conocidos atascos y malos humos.

"El nuevo modelo surge de la invasión del coche en los cascos urbanos", explica Ignacio Iraburu, responsable de comunicación de Los Tranvías de Zaragoza. Por eso la movilidad sostenible apuesta por la combinación de distintos elementos de transporte público, ya sea el autobús, el tranvía, la bicicleta o andar a pie.

Un concepto importante dentro de la movilidad sostenible es el de intermodalidad, que consiste en combinar un medio de transporte con otro para llegar a cualquier destino. Según explica el periodista, los desplazamientos son más cómodos y más rápidos y los vehículos públicos circulan con más frecuencia. "En la mayoría de las ocasiones se llega antes que si se utiliza el coche particular".

El vagón de la sostenibilidad

Cada vez más ciudades apuestan por medios de transporte alternativos al coche como pueden ser el tranvía o la bicicleta. Zaragoza cuenta desde hace dos años con una línea de tranvía que une el barrio de Valdespartera con el centro de la ciudad. Además, cuando finalicen las obras de la segunda fase de la línea, el tranvía también enlazará el centro histórico con el Actur y Parque Goya.

El tranvía es un medio de transporte sostenible que funciona con electricidad y no emite ningún gas. Tal y como apunta Ignacio Iraburu, "un tranvía puede transportar en hora punta a unas 200 personas, lo que equivale a tres autobuses y 172 coches" y supone, por tanto, un considerable ahorro de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Se estima que solo en la primera fase del tranvía --la que va de Valdespartera al centro-- se ha producido un ahorro del 16% de las emisiones de dióxido de carbono en la ciudad.

El tranvía no es ningún medio de transporte nuevo. Los tranvías ya circulaban por Zaragoza y por otras ciudades españolas en el siglo pasado. Lo que sucedió fue que "en la década de los 70, el transporte público cedió su espacio al vehículo privado, que pasó a ser el rey. Se fabricaban muchos vehículos y eso marcó el estilo de vida, aunque ahora muchas ciudades han vuelto a los sistemas más sostenibles", explica Iraburu. Es el caso de Sevilla y Barcelona, que en los últimos años han recuperado este sistema de transporte eléctrico, o de grandes ciudades europeas como Amsterdam o Frankfurt.

Viajar sobre dos ruedas

Además del tranvía, otro medio de transporte sostenible que tiene cada vez más protagonismo es la bicicleta. Según el ayuntamiento, cada día se realizan en Zaragoza cerca de 80.000 desplazamientos sobre dos ruedas, lo cual "es muy importante, porque demuestra que cada vez se usa más como medio de transporte", explica Juan Górdón, responsable de Servicio Públicos del consistorio zaragozano. Esta explosión en el uso de la bici se explica por varios motivos. Uno de ellos es el servicio Bizi, que cuenta actualmente con 1.300 bicicletas y 130 estaciones repartidas por toda la ciudad.

Pero, desde el ayuntamiento, también se han llevado a cabo otras acciones para fomentar el uso de las bicicletas en la ciudad. Según Juan Gordón, desde el año 2003 hasta ahora se han construido unos 100 kilómetros de carril bici en Zaragoza. Además, se ha creado un Observatorio de la Bicicleta, se ha redactado una ordenanza municipal para regular su circulación y se ha realizado una planificación de cómo debe integrarse este medio de transporte de cara al futuro.

Todo se enmarca en un marco más amplio de movilidad sostenible que "intenta que el vehículo privado se use lo menos posible, al menos en el centro urbano, poniendo a disposición de los usuarios sistemas públicos de transporte alternativos", explica el responsable de Servicios Públicos. También añade que "se ha ampliado en algunas calles el espacio dedicado a los peatones, ya que Zaragoza es una ciudad muy caminable".

 

 

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