Escuelas amigas

 

Fundación Telefónica ha puesto en marcha la cuarta edición de un proyecto que pretende fomentar el conocimiento mutuo entre alumnos de España y Latinoamérica y el trabajo colaborativo en el aula, a través del uso de nuevas tecnologías

Laura Rabanaque (El Periódico del Estudiante)

Gracias a Internet hoy es posible comprar entradas para el cine, escuchar música de cualquier estilo o reservar viajes sin moverse del sofá de casa. Las nuevas tecnologías tienen muchas utilidades. Una de ellas es acercar a personas que se encuentran a miles de kilómetros de distancia, permitiéndoles conocer otras culturas con solo un click de ratón. Eso es lo que pretende el proyecto Escuelas Amigas que Fundación Telefónica desarrolla desde hace cuatro años. "La cuarta edición del programa está en marcha y en ella van a participar cerca de 140 centros educativos españoles y latinoamericanos".

Así lo explica Joan Cruz, coordinador de Escuelas Amigas. El proyecto tiene por objetivo fomentar el conocimiento mutuo entre estudiantes de distintos países y culturas a través del trabajo colaborativo en el aula. "Pese a vivir a miles de kilómetros de distancia, los estudiantes pueden entenderse y comprenderse gracias a las nuevas tecnologías, y se dan cuenta de que son iguales; tienen los mismos intereses, les gustan las mismas cosas y, sobre todo, tienen los mismos derechos".

Escuelas Amigas elimina las barreras geográficas y culturales entre estudiantes a uno y otro lado del Atlántico. Por un lado participan estudiantes españoles del último ciclo de Primaria, y por otro, alumnos latinoamericanos del mismo nivel educativo. Estos son, en su mayoría, "beneficiarios del programa Proniño que Fundación Telefónica ha logrado rescatar del trabajo infantil", apunta Cruz.

Paso a paso

Escuelas Amigas comienza a principios de curso con la inscripción de los centros y la formación del profesorado en nuevas herramientas tecnológicas. Las actividades en el aula se desarrollan a partir de los meses de enero y febrero.

Aunque no solo se trata de conectarse a Internet y ponerse a chatear. Escuelas Amigas incorpora un programa didáctico completo con actividades a realizar por ambas partes. "Todo está muy bien definido", explica María Javier Vinyeta, profesora del CEIP Tenerías de Zaragoza, que participa por segundo año consecutivo en la iniciativa. Para llevar a cabo las actividades y hacer uso de los programas informáticos, los docentes cuentan con una formación previa y el apoyo de los voluntarios de Fundación Telefónica, trabajadores de la compañía que dedican su tiempo a estas actividades solidarias.

Las actividades proponen que los estudiantes se metan en la piel de periodistas, geógrafos, guías turísticos y artistas durante los cuatro meses que dura el programa, para dar a conocer su cultura y su estilo de vida a los alumnos que están al otro lado del Océano.

"Se trata de un proyecto mucho más interactivo que otros relacionados con las nuevas tecnologías", indica Joan Cruz. Los lazos entre una escuela y otra los establece la propia organización del programa, según Cruz, "intentando que sean el mismo número de alumnos y teniendo en cuenta alguna petición". Por ejemplo, si un centro español tiene una comunidad de alumnos argentinos, puede solicitar un colegio de ese país del cono sur.

Una vez se han establecido las Escuelas Amigas, comienza el trabajo en el aula. "Mutuamente les chocan muchas cosas, como por ejemplo, que no son tan diferentes los unos de los otros, aunque sus condiciones de vida no sean las mismas", afirma el coordinador. Así se realizan videos y presentaciones para dar a conocer el sitio en el que viven, cómo se divierten, qué lugares de la zona merece la pena visitar, etc. Después, todos los trabajos se suben a Internet, concretamente a un blog habilitado por Escuelas Amigas donde puede verse lo que hace cada uno de los centros participantes.

De esta forma, los alumnos intercambian historias, música, folclore, costumbres y estilos de vida. Y llega el momento más importante, la hora de ponerse guapos ante la cámara. "Durante todo el programa se realizan dos videoconferencias, en las que los alumnos pueden verse y preguntarse cosas", señala Cruz. Para la profesora María Javier Vinyeta, este es uno de los momentos más emocionantes. "Al principio les cuesta, pero en cuanto empiezan ya no hay quien les pare".

Otra de las misiones del proyecto Escuelas Amigas es la última de las actividades que se realiza con el título Soy un emprendedor social. En ella, después de haber convivido virtualmente durante la mitad del curso, los estudiantes "seleccionan una problemática que les interesa a todos: la contaminación, la violencia de género, el maltrato a los animales, etc. y elaboran conjuntamente un decálogo de buenas prácticas para hacer frente a ese problema", señala Cruz. Una bonita forma de sellar estos cuatro meses de amistad.

Visita: escuelasamigas.fundaciontelefonica.com

 

 

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